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jueves, 4 de agosto de 2016

PERDIDO EN UNA ESPIRAL DE LUCECITAS



   La semana de doblanza ya se me está haciendo cuesta arriba: la primera lagrimita está cayendo desde mi ojo derecho. A dos días de terminar de cubrir vacaciones, no sé si lloro de desesperación o de esperanza. Y sí, así soy yo, lloro por un sólo ojo. Soy un chico fuerte.

   Las horas valle, sobre todo las de la tarde, son las más letales. En estos "descansos" de agosto las ideas tontas y sin sentido llaman a la puerta del cerebro para no aportar nada nuevo, pero...ahí están. Perdiéndome en una espiral de lucecitas.

   Y Teddy está también de vacaciones...

jueves, 23 de junio de 2016

REENCUENTRO CON LA MUSA



   Todo sea dicho: llegó tarde a la sesión. La cosa no empezó bien, al menos yo con ella nunca empiezo bien las cosas. Tiene esa capacidad para chocar conmigo en todo: las protestas son gratuitas lleve ella o yo razón, la cuestión es molestarse.  Esos "5 minutos más" al despertador se  convirtieron en unos cuantos más para ella y en una eternidad para mí. Reconozco que pasado el enfado previo con ella y una vez en el lugar donde hicimos las fotos, me tuve que pelear con ella, con el reflector, con las manadas de viejecitos que hacen rutas turísticas por los parques y con la hierba mojada que consiguió que me empapase culo y rodillas por igual.


    Sí, la odio. Pero luego me salva la mañana con su estilo.


lunes, 20 de junio de 2016

¿SON MOLINOS O GIGANTES?





   Yo nunca los veo como molinos. Son gigantes: definitivamente.

  Y quién no lo quiera ver está completamente loco. En una carretera que serpentea, estos tres se juntan con sus amigos y se quedan quietos a admirar el paisaje mientras trabajan. Cortan el aire con sus miradas hacia esas pequeñas hormigas que pasan fugazmente a sus pies. Aunque aquí parezcan inmóviles que no te engañen, pues aunque el tiempo no parezca pasar para ellos sí lo hace por nosotros. Y ésa es la única realidad, pues la única pérdida de cordura sería decir que estos gigantes son sólo molinos.

martes, 7 de junio de 2016

SOPLA EL VIENTO



   Ella se manchó mientras dibujaba algo, ¿tinta, me dijo? Sus dibujos han experimentado un gran crecimiento a pesar de lo hastiada que terminó de otra disciplina. Yo miro mis manos y me sorprendo por una mancha en la palma de la mano izquierda. Tras una quedada fugaz con la que ha sido compañera de batallas y discusiones intelectuales de éstas que cambiarán (algún buen día) el mundo, corrí escaleras mecánicas abajo. Brincando entre escalones para no perder el tren que se aproximaba, me agarraba al pasamanos con fuerza entre salto y salto, ahí tuve que ensuciarme con la cinta negra.

   En el metro, camino al trabajo, un hombre entre tantos otros se para en un espacio del vagón. De pie como yo, él porta un carrito con ruedas. En su mano derecha, un instrumento de viento. ¿Flauta, oboe, clarinete, fagot? Ni la mínima idea, aunque me decanto por la primera. Enciende el aparato dentro del carrito y la melodía acorde a notas de piano empieza a sonar. La canción es de sobra conocida y él empieza a soplar mientras los dedos se mueven. La canción duró un par de estaciones. Larga, sin duda, pero fue agradable oírla.

   El hombre era uno más, con sus pantalones cortos. El calor del verano entrante también le hacía mella. Pensé en el color azul de su camiseta mientras tocaba, de un tono parecido al de la línea azul de metro de Madrid. El mismo color, sí que es difícil. Los viajeros le iban echando monedas y al terminar la canción alguno se paró a hablar con él.

   Para cuando hubo terminado y  las puertas del metro se abrieron, todo se volvió a quedar vacío: el traqueteo del tren mientras continuaba el viaje, el rechinar entre vagones, la bolsa de plástico oscilando de un lado a otro en las manos de un anciano, justo delante mío. La melodía del músico se había sustituido por el sonido de un móvil con un free to play  y de otro chico que se olvido que bajar el volumen mientras se escucha música con los auriculares puestos, ayuda a evitar que se te revienten los tímpanos. El ding dong ding, próxima parada...

   Todo. Absolutamente todo eso se volvió a oír tras haber sido congelado  por una flauta y un piano de fondo apenas unos segundos antes. Sobre la canción que interpretó, te dejo a ti pensar en esa  melodía que te haya cautivado en alguna ocasión.

lunes, 6 de junio de 2016

¡FIN DE COMUNIONES 2016!



  ¡Fin de comuniones 2016!
   Y pese a la alegría para l@s protas de las comuniones y eventos de quince años, la última del día sábado fue para recordar:
   Un perro cachorro que me da "un pequeño obsequio", un párroco que me vacila delante de toda la iglesia y que cuando vas a dejarle mal te pide amablemente "que tomes asiento"...y en la casa del señor, su palabra va a misa. Huid de los taxistas de 6 plazas, su agresividad al volante es proporcional al tamaño del vehículo que manejan. Mi flash manual casi se descoyunta contra el suelo, pisé con botas por lo menos a dos invitadas con minúsculos zapatos de tacón, una niña pequeña se agarró a mis piernas mientras hacia una foto y no me dejaba moverme, haciendo que casi me esmorrase contra el suelo y un largo etc. Todo esto sin atreverme a bailar durante el evento, este domingo mi bíceps femoral izquierdo ha pedido reposo durante todo el día, mi rodilla derecha ha tenido íntimos romances con los cubitos de hielo. Los dedos pulgar, corazón y anular K.O.s y mis lumbares aún sienten pinchazos a día lunes. ¡Aunque ha sido toda una experiencia!
   Vamos cogiendo ritmo para junio, que entra con fuerza y calor. Mucho, pero que mucho calor...

domingo, 22 de mayo de 2016

MI PRIMER PARTIDO DE FÚTBOL



Dicen que todo trabajo duro tiene su recompensa. Lo siento, pero no pienso así. No deja de ser el igual al sueño americano y es que no me lo creo: la vida es muy injusta.
Sobre lo que hagas tú con tu vida  es sólo cosa tuya. Y es que tengo demasiadas voces en la cabeza que no me dejan escribir lo que pienso últimamente. Da igual la hora y el momento que sea, siempre empujan a las verdaderas palabras ahogándose por salir.
"Recompensa".

 Porque después de 29 años he visto mi primer partido de fútbol completo. ¿Y cual ha sido la "recompesa" tras hora y media de pies locos dando patadas incoherentes a un balón mareado? 

"Recompensa"

Un delicioso postre, un cielo con el sol ya muy bajo y la lengua fuera de subir escaleras. ¡Ah! ¡Y ver un toro!

domingo, 10 de abril de 2016

TE VEO DISTINTA



   Te veo distinta...

   Y pasito a pasito te voy redescubriendo de nuevo. Me transmite otro sentimiento a la nostalgia que te llevaba. Los coches circulando aquí y allá parecen no querer visitarte y no vienen con esas risas de fondo. Caminando hacia ti, pasado el puente, es de obligada mirada al horizonte, donde desaparecen los coches y una abajo a la autopista para no dejar pasar el sentimiento de altura. Somos grandes por un pequeño instante donde el viento nos lleva a saltar abajo.

   Más adelante por tus calles abandonadas, el pequeño asador pasa de largo dejando un sabroso olor y un calor agradable a la fría tarde. El vehículo enano repartidor  de hace años se encuentra aparcado en la calle, frente a la puerta de acceso directo  a la cocina. No parece haber pasado los años por él, con su angustiosa y única cabina, para un único jugador al volante. Es agradable ver como algunas cosas no cambian nunca.

   Te veo mayor. Te veo cansada. Las caras no son las mismas y algunos niños no eran ni siquiera una idea en aquel entonces. Los comercios no creen que sea rentable abrir para ti y se fueron a descansar hace tiempo. Algunos ni siquiera abrieron hoy. Mirando al cielo te das cuenta de que las nubes están teniendo la misma idea y no se dejarán hacer la foto.

   Te veo cambiada. Un atajo improvisado entre la maleza tras pasar el semáforo me lleva a ese hotel de 4 estrellas apartado de la civilización. Al otro lado ha nacido un muro a media altura sobre el que apoyarte, donde asomarte a la otra realidad. Como no puede ser de otra manera, la gente parece que no encuentra momento para salir que cuando sacas la cámara para fotografiarla y esta ocasión no será distinta. Bajando un poco más por el nuevo camino, vuelvo a mi primer "kilómetro cero".

  Te veo abandonada. Nadie se ha parado en cierto tiempo para verte y menos con este tiempo. Aquí, donde estoy ahora. Es difícil encontrar belleza en las cosas. Decimos que no es así, que "esto" y "eso" es bonito, pero no lo creemos de verdad. Lo hacemos como cumplido sin pararnos a pensar si nosotros mismos defendemos esa idea de belleza. Hago la foto y ni siquiera me paro a pensar en mi mentira, por mucho que diga y critique.

 Te veo apagada y te veo fría. Realmente...no te veo y ya hace demasiado frío para mis dedos. Al guardar la cámara sólo veo a un hombre paseando a su perro, un pastor alemán con cara de cachorro. Los miro apenas unos segundos hasta que el pensamiento de "cómo empezó todo" golpea en mi cabeza con un punch directo helado de frío que me hace seguir caminando hasta casa.

miércoles, 23 de marzo de 2016

¿DUENDES, DÓNDE?


Ánima, Sirena y Edén.

Ahí los ves, colgados de una cuerda improvisada. Y es que como cualquiera de nosotros, ellos también pasan hambre. Cuando ya no había ruido en casa, bajaron desde su escondite desde el techo hasta la cocina. Sirena señaló un frasco lleno de algo que parecía comida y aunque sus otros compañeros hacían esfuerzos por abrir la puerta de la nevera, todo se quedó en un intento futil y la resignación de volverse hacia el tarro que Sirena señalaba.

Así, poco a poco, subían el contenido del frasco trocito a trocito, por la cuerda hacia el techo, libre de los humanos. Cuando ya se podían dar por satisfechos, dejando el tarro algo vacío pero no lo suficiente como para levantar demasiadas sospechas, a Ánima se le iluminaron los ojos. Goloso como ninguno de sus compañeros, un bombón de chocolate junto a otros dulces despertó su atención. Pidió unos segundos más a sus amigos sin importar  la desaprobación de Sirena. Ánima se dirigió al bombón y lo tomó entre sus brazos a pesar de competir en igualdad de tamaño con el pequeño duende. Se las ingenió para subir con él escalando por la cuerda. En su subida, saltito a saltito hacia arriba, no pudo evitar que se le escapase del envoltorio el bombón. Éste se fue abriendo hasta dejar escapar la bola de chocolate precipitándola contra la mesa de la cocina haciéndose pedacitos por la caída y desperramándose en el suelo. Ánima refunfuño en la cuerda con el envoltorio malamente agarrado entre sus manos. Sirena y Edén le instaron a que subiera y Ánima soltó de mala gana el papel.

Ya arriba, subieron la cuerda. Sirena le dio un pescozón a Ánima y luego un abrazo. No pudo disimular la preocupación de tan arriesgada acción. Ánima supo disimular su alegría ante el reconfortarte achuchón, haciéndose el valiente. Finalmente, se dispusieron a tapar la entrada del techo para ocultar sus huellas. Fue entonces cuando la luz de la cocina se encendió de repente.

Un hombre joven entró en la cocina y se drigió a la nevera. Se detuvo al oír un sutil "Crunch", efecto de sus pisadas. Levantó el pie y se percató de un bombón despedazado en el suelo. Los trocitos parecían dirigirse hacia la mesa, cerca de donde él solía dejar los dulces. En toda la mesa había pequeños restos, migajas, como si a alguien se le hubiera caído pan o harina. El hombre llevaba algunos días desconcertado, pues no era de extrañar encontrarse cosas movidas de sitio cuando se ausentaba de la casa o al irse a dormir. No recordaba dejar cosas que más tarde parecían haberse movido de sitio o en el caso de los cajones, vaciado. Algo echaba en falta cada pocos días en la casa, principalmente en la cocina. Desconcertado, tampoco le quiso dar muchas vueltas al asunto. Había trabajado hasta tarde y tenía sueño. Eran las tres de la madrugada y sólo se había levantado para beber un vaso de agua. Se limpió el trocito de chocolate de su pie con una palmada y con papel de cocina, el suelo. Bebió agua y apagó la luz al salir.

"En esta casa hay duendes".

lunes, 21 de marzo de 2016

LA NUBE ENFADADA


   Hoy alguien parece estar enfadada. No, no  lo digo por ti. Seguro que tú estás teniendo un buen día y si no es así, haz algo para mejorarlo.

   Hablo de esa pobre nube oscura. Se ve que lleva mucho tiempo callándose algo, se la ve en la cara. Negra, ofuscada, con el ceño fruncido y dispuesta a lanzar un rayo al primero que le diga algo molesto.¿Quién sabe? Quizás es que quería salir a jugar y tocaba día soleado en la previsión del tiempo. Puede que su madre no la deje mojar a nadie hoy o quizás Lakitu no quiso montar en ella. ¿O es que no le dieron rayos suficientes como para descargar una tormenta? O puede que...no sé...tal vez hoy no haya nadie que quiera bailar bajo la lluvia.

   ¿Nadie que quiera hoy bailar bajo la lluvia?

   ...Y eso sí que es triste, incluso para una nube.

domingo, 13 de marzo de 2016

LA BODA



   Boda: todavía estoy esperando a los 31. Llevando la alianza conmigo, fuera de la mano eso sí, hasta ese día. En estos dos años que le restan cubriré  los enlaces cámara en mano y es que esta boda, tuvo su miga :)

   Reconozco que ha sido la boda más grande a la que he enfrentado hasta ahora. Madrugar y empezar con fuerza no era el reto: lo disfruté como un enano. Doy gracias a mi "clienta" por contar conmigo, por darme esta oportunidad y por hacerme "sufrir" como lo hizo: taxi para aquí, taxi para allá en busca de la peluquería. La sorpresa fue mayúscula cuando reconocí a las peluqueras, antiguas amigas de hacía tiempo. ¡Gracias  Mixtura Peluqueros por vuestra profesionalidad! ¡Seguid así por la pasión con la que destacáis!

   Por otro lado, probé lo que era montar en un Mercedes-Benz clase S limusina. Sí, presumo de ello porque pocas veces tendré esta oportunidad, así que podéis morir de envidia sanamente. Pero, ¿cómo no iba a dar la nota? No podía quedarme tranquilo sin liarla: me encantó el momento en el que el chófer me preguntó si iba cómodo. A decir verdad, mi asiento se encontraba demasiado adelantado. Le dije que no se preocupará, que ya lo echaba para atrás un poquito. Inocente, metí la mano por debajo del asiento buscando la palanquita para mover el asiento. Debajo no, a los lados tampoco...Me resigné y quedé encorvado. El chófer, preguntándome una vez más si iba cómodo al ver mi posición fetal improvisada, visiblemente incómoda, me ayudó indicando el botoncito a pulsar. Con un "clic" a un botón de no pocos que había en mi puerta, el asiento se desplazó hacia atrás. Magia, encanto y pasión. Me enamoré en ese instante del coche, y si el chófer me hubiera dejado, me hubiera pasado la tarde haciendo combos con la botonera de cada parte del asiento: respaldo, cabecero, etc. Lo quiero.

  La ceremonia transcurrió con los invitados y alguna cara conocida, pero con una gran responsabilidad. Trabajo duro y moverse muy rápido. En mi vuelta en taxi, con el evento ya terminado, el conductor resultaba ser un apasionado de los drones aéreos y de carreras, llegándome a mostrar vídeos de competición suyos. Un viaje ameno pero sin reducción de la tarifa del taxímetro. Pero bueno, ¿no se puede tener todo, no?

   Cuando llegué a mi bloque, con la mochila a cuestas, me paré en el portal. Ahí, entre elegir subir las escaleras o coger el ascensor, llegó un momento muy íntimo, un momento reflexivo en los que cualquiera de las dos opciones me parecía un verdadero infierno. Me colgué la chaqueta en el brazo y me descalcé con los zapatos en la otra mano. La decisión de coger al ascensor me pareció la más sensata, pero no por ello la más llevadera: cada paso hacia la puerta del elevador  se sentía como alfileres a doquier en la planta del pie. Me sentí mujer por un momento, tras una noche de baile con tacones agresivos: la chaqueta hacía las veces de bolso y a mis zapatos sólo había que añadirles tacón para terminar de completar el símil. No sé cómo aguantáis, os admiro de verdad. Cuando llegué a la cuarta planta, el pasillo decidió alargarse más de lo normal. Llegar a mi puerta fue todo un reto dando pasitos, adolorido. No tuve fuerzas ni para tocar el timbre: golpeé la puerta con las pocas fuerzas que me quedaban y gracias al cielo, me abrieron. No hubiera podido sacar las llaves. Me dirigí a la cama, me tiré y lloré. Bueeeeno, no fue así, esto último es mentira. No era la cama, fue el sofá. Pero lo de llorar...una lagrimita de sufrimiento si corrió por mi mejilla.

   Pero es echarle cuento al tema. El trabajo mereció la pena, a pesar de ser la primer macroboda a la que me enfrento. Lo disfruté desde la primera foto y les deseo a los novios la mejor de las experiencias de aquí en adelante.

   ¡¡VIVA LOS NOVIOS!!

viernes, 4 de marzo de 2016

LIGHTING TEST WITH TEDDY



   No nos prepararon para esto en la academia. No, de ninguna manera.

   Nos separaban por componentes: los de plástico, los de tela, los mixtos...La instrucción, salvo con alguna variante, era la misma para todos nosotros. A mí me tocó de tela y no miento cuando digo que no me arrepiento de ello. El bullying era continuo en los recreos: "Sois endebles, os romperéis", "Como un hilo se te enganche, adiós brazo-barra/guión pierna, barra/guión brazo", "¡Muñeco de trapo!". Esos comentarios no hacían sino que nos apoyásemos más entre los de tela. Para colmo, los de plásticos eran los abusones de la escuela, debido a que eran los que más golpes aguantaban. Yo les miraba con cierta envidia, pero no podía evitar preguntarme por que algunos de ellos se jactaban de ser de plástico. No eran tan buenos, especialmente la serie Lightyear, a ésos les pasaba algo en la cabeza, aunque no era algo de lo que hablásemos en clase delante de ellos.

   Había una regla mítica. Los profesores decían que las grabáramos a fuego en nuestras cabezas. La repetíamos en clase al empezar y al terminar cada asignatura:

   "Ningún humano os verá en movimiento nunca. Los niños son los que os darán vida con sus acciones, al moveros por ese mundo imaginario que crean en cuestión de segundos, con sus abrazos, con sus babas y con sus lágrimas, cuando os lancen por una ventana imaginaria o contra una pared, al arroparos con ellos al dormir. Vivís junto a ellos".

   "Arroparnos con ellos al dormir"...Un día, a la salida de clase de Interpretación Osuna, mi amigo Winnie me dijo que esa frase estaba hecha especialmente para los ositos Teddy.

   "Somos los que  terminamos durmiendo en la cama con ellos casi siempre, acurrucados en sus abrazos, por mucho que digan esos abusones de plástico".

   Era de los mayores honores entre los juguetes, que el niño te eligiera a ti. Deseaba terminar la academia y que me expusieran en la juguetería para comprarme rápido. No fui de los de primera línea, creo que me tocó la tercera...o cuarta, no sabría decirlo con certeza. Pero finalmente, llegó mi momento. Me vendieron. Sacado de mi envoltorio, ansiaba que jugasen conmigo. Pero ese momento nunca llegó. Nada más lejos de la realidad, me pusieron en un baúl con un par de peluches más y disfraces. Con alguna bombilla grande junto con lo que parecían ser trípodes de todos los tamaños y colores. Ningún niño jugaría conmigo: estaba en una tienda de fotografía. En manos de los pequeños pasaba apenas 2 minutos. A veces, incluso menos. Los momentos que me sacaban fueron disminuyendo, podía contarlos con los dedos de la mano y me sobrarían, y eso que sólo tengo un muñón. ¿Por qué tuve tanta mala suerte? Desde donde estoy ahora, los juguetes de plástico no eran tan malos.

   Eso era lo que pensaba, hasta que todo cambió un día. Hay un tío, bueno, un tío de puta madre, ya tiene una buena tupa de años. Niño desde luego no es, aunque jugar con un osito Teddy no es que sea muy de adultos. No sé, es raro. Pero de los trabajadores que suelen frecuentar la tienda es el único que sabe dedicarnos un poco de tiempo a mí y a los otros juguetes. Sólo el se toma la molestia de sacarnos y darnos vida. Y nunca me ha roto, al menos no a día de hoy. ¡Chuparos ésa, muñecos de plástico! ¡Y encima, sabe sacar mi perfil bueno! ¡No es tan malo la vida de osito modelo, claro que no!


   - Gracias Teddy: porque no todo son fotos perfectas. Porque sólo él, ese osito de trapo, es el que me ayuda cuando tengo una idea para iluminar. Porque me volvería loco en el trabajo si hubiera perdido esa vena infantil, una faceta que ese pequeño juguete se encarga de mantener viva. Porque fuiste el mejor regalo montado a una guitarra.Por una amistad de 10 años que espero nunca se rompa. Por una generación que creció con Toy Story -

martes, 16 de febrero de 2016

EL COFRE DE LOS RECUERDOS



   Todos tenemos un baúl en el que guardamos un bien preciado. Un secreto reservado a la eternidad, que nos proteje...que les proteja. Quizás sean las cartas que nunca nos atrevimos a mandar, las que no llegaron a su destinatario o las que recibimos de alguien, resguardadas junto al recuerdo de quien nos las envió. Otros guardan joyas y oro, bienes materiales de tiempos de piratería que no hacen sino perder valor conforme tropiezan con el olvido y con el peso de problemas mayores. Algunos guardan lo que no quieren volver a desenterrar. Tal es la fuerza de nuestros secretos que se dice que un hombre se arrancó el corazón por amor y lo guardó en un cofre, enterrándolo lejos y en lugar seguro, a salvo de la mujer que traicionó su confianza.

   Secretos, cartas que nunca llegaron, riquezas, pobrezas, corazones...¿qué guardas tú?

jueves, 28 de enero de 2016

CARRETE Nº 4218



"El carrete nº 4218".

En realidad no he revelado tantas películas, pero ésa es la pegatina que le correspondía. Así que le llamaremos "Número 4218".  Y de tantas preguntas que te hacen sobre el revelado químico y etiquetas que te ponen por seguir utilizando esporádicamente una analógica, me seguiré quedando con el carrete frente al digital.

Y dando un salto aparte, no creo que antes hubiera un cuestionario cada vez que un fotógrafo se cruzaba contigo exhibiendo cámara y objetivo pesado. Preguntas acercas de la cámara que usabas y el objetivo con el que tirabas la fotografía. Idiotas, nos hemos vuelto idiotas, eso creo. En una industria donde salen nuevos modelos bajo la coletilla "Mark II, Mark III, Mark IV, Mark V, Mark VI....Mark CONTINUARÁ"...con una velocidad pasmosa, aún más de la que Tony Stark crea nuevas versiones de su armadura Iron Man, y con diferencias muchas veces insignificantes. Le hemos dado demasiado valor a "esa tecnología" que a la fotografía en esencia. Antes, una cámara simplificada en unos pocos mecanismos y un pequeño 50 mm, hacían maravillas. Ahora tenemos que tener objetivos blancos que nos rompan la columna para competir, para ser "fotógrafos profesionales". Menudo título...

¿Con qué cámara hiciste esa foto? ¿Y cuánto te costó el objetivo? ¡Con esa cámara quien no hace buenas fotos! Sí, lo sé...quien no hace buenas fotos con buenas ópticas...ya... En fin, hoy tenía mi caquita de Canon EOS 600D, con ese pisapapeles 18-55 mm f/ 3.5-5.6 ¿Doy pena, verdad? Número 4218 se prestó voluntario para hacerle un retrato, así que le pedí su mejor sonrisa. El resultado ya le habéis visto y perdonad por utilizar el 18-55 mm que todo el mundo critica, al que todo el mundo discrimina por venir de serie con las cámaras réflex de gama baja-media. No es el mejor, lo sé, pero hay que saber sacarle partido a las cosas. Y no, esta foto de Número 4218 no tiene Photoshop alguno. Número 4218 no tiene miedo a las arrugas ni a envejecer. Número 4218 es valiente.

Una cámara, una mierda de objetivo y una foto. Mecanismo puro y duro.

¿Prepotente, yo? Sí, hoy sí.

sábado, 23 de enero de 2016

LUZ PLOMIZA



   "Haz una foto al humo, será divertido"


   De esas fotografías que poco a poco vamos tachando de la lista "Fotografías aún pendientes de hacer". Ésta se ha quedado a medio hacer.

   Poner el fondo en la pared con cinta adhesiva, sacar el trípode y colocar la cámara en él. ¿Hmmm, qué mas? Las velas, sí, colocaditas: una para encender y otras de repuesto. No tenemos flash para iluminar y dado la penosa luz ambiente de la habitación, una lamparita de mesa. Su raquítica luz será nuestra pequeña aliada. Vamos a por el mechero.
   Y ahora empiezan los problemas...

   Ningún mechero de la casa funciona decentemente. Unos tienen la piedra desgastada y otros sin gas. Acabo necesitando 2 mecheros: una para dar gas y el otro para hacer saltar la chispa. La mecha esta pidiendo a gritos ser quemada. 

   Ahora prendo la vela. No se resiste. Ella es buena.

   ¿La luz de contra en su sitio? Sí. Genial. 

   El trípode, salvando que la burbuja del nivel va por libre, pasa el mínimo aceptable. Cámara en vertical por el limitado espacio del que se dispongo.

   Vamos a enfocar. Actuar antes de pensar: poner la mano delante del objetivo es un comportamiento adquirido, grabado a fuego, a la hora de medir el balance de blancos herencia de las prácticas como fotoreportero. ¡Venga, pongamos la mano por encima de una llama! Resultado: quemadura superficial y olor a pollo. Pero enfoqué, ¿ok?


   Haciendo las fotos, soplando un par de veces para extinguir la llama. Coger los 2 mecheros para encender de nuevo la mecha. Soplar. Encender. Soplar. Encender. Sopla...

   Y mi gato se sube a la mesa. Le puede la intriga. Le chisto con la mano para que se baje. Intenta arañarme en un intento de juego y salta de la mesa huyendo, preparando un nuevo ataque. Es ahí, en el salto, cuando se tropieza con el cable de la lámpara.

   Bombilla al suelo, un ¡CRASH! bien sonoro y del cortocircuito, saltan los plomos de la casa. Me quedo a oscuras únicamente con la luz de la vela apoyando la escena. Frustrado,  mientras torno para mi cabeza un "Joder, el gatito de las narices", lanzo un resoplido con los labios que apagan la llama. "Tonto. Tonto. Tonto. Soy subnormal".
   
   Descalzo, entre los cristales de la bombilla rota, busco las deportivas para no quedarme "seco" al dar la luz. Plomos Mode On again. 

   Cepillo...recogedor...cristales...restos de bombilla...

   "Haz una foto al humo, será divertido"

   El gato salvó la vida.

   






domingo, 17 de enero de 2016

TOCANDO EL CIELO





"Y en mi extensión a ti, hacia el cielo de tus ojos,
 solamente pude acariciarte con la punta de mis dedos"

viernes, 15 de enero de 2016

LUCES EN LA NIEBLA




   Uno de los pequeños "Rincones de Madrid", epicentro de muchas historias. Uno de mis favoritos a pesar de su sencillez: la autopista cruzada, separando la estación de metro y las Cuatro Torres. La descripción no puede ser más simple. 

   Una  neblina inundando el paisaje, de la que las torres no pudieron escapar. De acompañante, una fina lluvia repiqueteando en la cámara y mojando un objetivo para nada luminoso. Aguantar la respiración por la noche y con el frío desafiante hicieron que evitar cualquier trepidación en la toma fuera  un reto.

   De esos pocos "Rincones de Madrid" que conozco, uno a los que más apego tengo por las veces que visito en mi rutina. Frente a  frente al cruce de personas cuya complicada vida no les deja una tímida ojeada por debajo del paraguas que portan, resguardándose de la lluvia. Y aunque como muchas veces,  no haya sacado la verdadera belleza que guarda tras de sí, es un paso más al día que logre sacar las Cuatro Torres juntas, una detrás de otra y esta vez sí, sin jugar al escondite con la niebla.

   Un cigarrito de última hora y de vuelta al suburbano, donde perdemos toda identidad.

domingo, 10 de enero de 2016

LA LUZ DE UNA VELA



   Proteger la llama con las manos, rodeándola, fue la opción que se gestó en mi cabeza. Una luz que una vez nacida, podía mantenerse por sí misma. En ese vacío, en esa "nada" era reconfortante verla.

   Sabemos desde el primer momento que tocamos una llama, lo mucho que quema. Lo que duele. Pero ahí se mantenía encima de la mesa de madera, bailando con los pequeños movimientos al desplazar la vela que la daba vida. Danzando con la veta de la mesa, dibujando sombras que parecían que por un momento fueran a desvanecerse junto a la luz que las sostenían.

   Al rodearla con las manos intentando recrear la imagen de mi mente, me quemé. Quema, recuerda: es uno de sus atributos más conocidos. Si la tocas, te hiere. Y si eres capaz de permanecer junto a ella, no hará sino dejarte una cicatriz por tu ineptitud. Sabemos que su calor es reconfortante contra el frío. Sabemos también que su luz nos da un soplo de aire fresco cuando no vemos nada. Pero sabemos que estar muy cerca de ella...bueno...lo sabemos...

   No logré la fotografía que quería. En vez de eso, aproximé mi mano para tocarla una vez más. Para sentirme arropado con su calor. A pocos centímetros de ella y tan distante a la vez, ya empezaba a doler. A penetrar por la piel como una aguja.

   No había razón para quemarse. Retiré la mano y soplé: pues es así como los deseos se cumplen al matar la luz de una vela.

lunes, 4 de enero de 2016

PEQUEÑAS CICATRICES



  "Las cicatrices. Unas nos las hacen en la mente. Otras, en el corazón. Y algunas, sólo unas pocas, en la piel. ¿La combinación de las tres por una misma causa? Pruébalo".

 No hay nada mejor que comprobar el equipo nuevo en casa. Flash nuevo, cámara nueva, objetivo nuevo..da igual. Hay que probarlo en casa, sobre el terreno sería un suicidio. Referente al modelo: eso ya fue más difícil cuando solamente se encuentra el pequeñajo, Mr. Iron Cat, dispuesto a dar guerra.

   Para ser sinceros, la réflex estaba guardada en su mochila, esperando, como la fiel compañera que es, al día siguiente. No me encontraba más que jugando con Iron tirado en el suelo. Éste, resguardado en una caja de leche Pascual, soltaba zarpazos a un cordón de la sudadera que llevaba puesta. Se quedó enganchado con sus uñas a la tela mientras asentaba minúsculos mordiscos. Y vi la foto.


   Me dirigí a la habitación a por el equipo y lo siguiente no fue más que hacerle las fotografías. ¿Quién dijo niños? ¿Los niños, difíciles? ¡Bah! Probad a coger la cámara con un 50 mm a F/2 con un flash en ella mientras la otra tira del cordón estimulando a la fiera. ¿El enfoque automático? No, valientes: manual. ¡¡Manual a F/2!! La siguiente pregunta es "¿con que mano?" Mano...¡JE! ¿Mano, decís? ¡Dedo! ¡El meñique más concretamente! ¡Sí, señores, el meñique de la misma mano que agarra la cámara con el flash! Venciéndose por el peso de la cámara. La morfología de mi meñique está poco a poco cambiando con el tiempo, adaptándose a este tipo de situaciones. Ríete tú del tipo ese que dice lo de chuparse el codo...

   "Las cicatrices. Unas nos las hacen en la mente. Otras, en el corazón. Y algunas, sólo unas pocas, en la piel. ¿Y otras? Bueno, las demás nacen de un gato que araña"

   Y se corre un plus de peligrosidad al tratar con un gato. El título bien os lo presentaba...cicatrices. Sí, unas cuantas en la mano van ya. Al menos se que el equipo nuevo funciona. Voy a por una tirita. ¿Botiquín, por favor?


jueves, 31 de diciembre de 2015

DE LOS BESOS QUE TE DEBO



   De los besos que te debo, el primero.

   De las luces de Madrid que se proyectan desde un cuarto piso, desdibujadas, a través de tu ventana. Protegidos del frío, del ruido de la ciudad. Ha sido la mejor noche para huir de ellos.

   De tu perfume que se hace okupa en mis manos y permanecerá en ellas tiempo, para cada vez que acuda a ti cuando no estés. Buscándote en esencia sobre ellas, con tu olor en mi ropa y en las manos.

   De ese primer contacto de mis labios con tu piel. Desde la punta de tus dedos oteando hacia arriba y subiendo poco a poco, con paciencia, atendiendo a cada detalle y movimiento que nace de tus tobillos a tus piernas...y a través de ellas.

   De cada pequeño rincón besado. De un sutil giro para no olvidar resquicio alguno en la escalada hacia tu espalda, en los espacios olvidados a menudo en ella. 

   De cada esquiva que hago en el lienzo dibujado entre tatuajes. Un camino improvisado entre caricias y besos a la par. Con tu respiración haciéndose intensa a cada segundo que corre.

   De los hombros sobre los que cargamos el peso de nuestra vida, con mis labios beso a beso en ellos mientras mis manos vuelven loco tu ombligo. No sabes lo que te pierde más hasta que suben haciendo surcos hasta tu pecho.

   De las puntas teñidas de tu pelo que me hacen cosquillas en la cara y sin mediar palabra alguna.

   De tu cuello violado por mis besos hasta llegar a tus labios.

   Del primer beso de tres que te debo que ahora se congela en el vaho de la ventana.

   De tus labios rojos que permanecerán inmortales en esta fría noche.

lunes, 28 de diciembre de 2015

HADA MÁGICA




     Año dos mil quince.

    Lo escribo con letra para intentar darle más valor del que tiene realmente para mí. Y la foto no es la mejor, ni mucho menos. Nada más que una excusa intentando justificar la mediocridad de las fotos de este año. Sí, ése es mi balance: mediocridad fotográfica.

   Las hadas son caprichosas según ciertos escritos. Relacionadas con la naturaleza a veces son representadas como inocentes y otras tantas como perversas. Pocas veces con un carácter maligno como tal, con capacidad de hacer daño a propósito, no...es más bien un comportamiento travieso. Así ha sido este año: caprichoso...temperamental. Le saludaré gustosamente con la mano mientras se marcha con la última campanada. Espero no atragantarme...

   Pero no me centraré sólo en lo negativo. Las pérdidas han traído muchas cosas buenas y se ha aprendido en lo único que ahora mismo me llena: la fotografía. Cierto es que no ha sido un año muy fotero debido a la gran cantidad de "peros" que se han dado en el camino, pero sería injusto no recalcar la cantidad de caras nuevas delante y detrás de la cámara. Los amigos y las experiencias vividas que no fueron pocas. Y una cuesta arriba impresionante hacia el final del año. Hemos llegado, echando por la boca lo poco que quedaba del corazón, sin aliento...Pero hemos llegado.

   Ser autocrítico no es plato de buen justo, a veces...bueno, al menos para mí. En este momento, eché la vista atrás a todas las fotos que creía que tenían "algo" que mostrar, que eran importantes para mí y no pude sino mostrar una mueca de las mismas. Sólo salvé unas pocas. Dicen que eso es parte del "crecimiento como fotógrafo". Ver que muchas de las fotos que hiciste en algún momento no te gustan o que las harías de otro modo pasado tiempo pero a estas alturas no estoy tan seguro...¿Hacerlas de otro modo, dices? Si no siento que haya aprendido mucho en todo ese tiempo, ¿cómo las voy a hacer considerablemente diferentes las unas de las otras? ...Realmente me siento disconforme con lo que hecho. Con lo que hago. Es una tortura, ¿lo sabes, no? Supongo que sí...que a ti también te pasa. Es una mierda. A big...big mierda...

   Hemos preparado ya las armas para el dos mil dieciséis. Esta vez no habrá deseos y propósitos de Año Nuevo quemados en un papel. No.

   Que los hados jueguen con la suerte. Caprichosos son.