Mostrando entradas con la etiqueta green. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta green. Mostrar todas las entradas

sábado, 30 de julio de 2016

EL DESENFOQUE PERFECTO





   Me encanta esta fotografía.

   Durante algún tiempo no sabía si subirla a la red: técnicamente no es la mejor. Está claramente desenfocada y muchos dirían que por qué cuelgo la foto.

   Pensé en la de fotografías analógicas de los "padres de la fotografía" que son veneradas, icónicas del mundo de la fotografía. Algunas fotos de estos maestros son un desastre técnico: foco, exposición, enfoque...y a pesar de ello, son adoradas por expertos y por amateurs por igual. Actualmente, muchas de esas fotos serían criticadas si hubieran nacido de una maquina digital. El ver la foto ipso facto nos ha hecho olvidar algo muy importante: el momento que se captura y que no volverá a darse igual.  Hoy día, nos hemos vuelto demasiado perfeccionistas y con ello, hemos abandonado parte de la magia de la fotografía. Titulitis y perfección, titulitis y perfección...

   ¿Por qué la cuelgo entonces, si no tiene foco? Podré repetir otra foto con foco perfecto en sus ojos...y otra foto más... y otra más..y otra...y otra...¡y cien mil más! Pero capturar una sonrisa como la que me regaló en  ese momento...eso ya sería mucho más difícil.

   No todo es perfecto. Se podría decir que cuando se combina una metedura de pata de foco como ésta y una sonrisa como la suya,  es algo así como un  "desenfoque perfecto".

   Así se llamará la foto: El desenfoque perfecto. Eso o que no se enfocar.

jueves, 7 de julio de 2016

ME HE CAGAO




   ¡Dani, pon nombre a las fotos! ¡Un título o algo!

   Me cuesta un montón poner título a una foto a no ser que nazca de una de esas ideas locas escritas. Ahí primero nace el texto y luego la fotografía. Pero hoy no fue así. Ésta sí tiene nombre, la he llamado:

   "Me he cagao"

   ¿Es importante contar una historia con nuestras fotografías, no? Eso dicen muchos...Pues nada, más contada no puede estar: noche de tormenta veraniega en un Simancas madrileño, lluvia, truenitos, luces y esas cosas. Dani con su cámara desde un cuarto piso, mojándose con algunas gotas intrusas que se cuelan por la ventana. De repente se ilumina el cielo, truena con fuerza y ya está. 

   "Me he cagao"

   Buen título para una foto, ¿no? Dani cierra la ventanita, apaga la cámara, apaga la luz, se va a un rincón y llora. Que truenaco cayó. Su madre, la mía y la tuya. Cómo se quedaron los edificios iluminados y las gotas congeladas en el aire, junto con el grito que pegó la vecina, os pueden ayudar a haceros una idea del trueno que se pudo escuchar.

   Si me cague o no, literalmente, es una cosa que os dejaré meditar a vosotros. ¿Y es que la cosa  va de que las fotos cuenten una historia, verdad?

lunes, 20 de junio de 2016

¿SON MOLINOS O GIGANTES?





   Yo nunca los veo como molinos. Son gigantes: definitivamente.

  Y quién no lo quiera ver está completamente loco. En una carretera que serpentea, estos tres se juntan con sus amigos y se quedan quietos a admirar el paisaje mientras trabajan. Cortan el aire con sus miradas hacia esas pequeñas hormigas que pasan fugazmente a sus pies. Aunque aquí parezcan inmóviles que no te engañen, pues aunque el tiempo no parezca pasar para ellos sí lo hace por nosotros. Y ésa es la única realidad, pues la única pérdida de cordura sería decir que estos gigantes son sólo molinos.

domingo, 10 de abril de 2016

TE VEO DISTINTA



   Te veo distinta...

   Y pasito a pasito te voy redescubriendo de nuevo. Me transmite otro sentimiento a la nostalgia que te llevaba. Los coches circulando aquí y allá parecen no querer visitarte y no vienen con esas risas de fondo. Caminando hacia ti, pasado el puente, es de obligada mirada al horizonte, donde desaparecen los coches y una abajo a la autopista para no dejar pasar el sentimiento de altura. Somos grandes por un pequeño instante donde el viento nos lleva a saltar abajo.

   Más adelante por tus calles abandonadas, el pequeño asador pasa de largo dejando un sabroso olor y un calor agradable a la fría tarde. El vehículo enano repartidor  de hace años se encuentra aparcado en la calle, frente a la puerta de acceso directo  a la cocina. No parece haber pasado los años por él, con su angustiosa y única cabina, para un único jugador al volante. Es agradable ver como algunas cosas no cambian nunca.

   Te veo mayor. Te veo cansada. Las caras no son las mismas y algunos niños no eran ni siquiera una idea en aquel entonces. Los comercios no creen que sea rentable abrir para ti y se fueron a descansar hace tiempo. Algunos ni siquiera abrieron hoy. Mirando al cielo te das cuenta de que las nubes están teniendo la misma idea y no se dejarán hacer la foto.

   Te veo cambiada. Un atajo improvisado entre la maleza tras pasar el semáforo me lleva a ese hotel de 4 estrellas apartado de la civilización. Al otro lado ha nacido un muro a media altura sobre el que apoyarte, donde asomarte a la otra realidad. Como no puede ser de otra manera, la gente parece que no encuentra momento para salir que cuando sacas la cámara para fotografiarla y esta ocasión no será distinta. Bajando un poco más por el nuevo camino, vuelvo a mi primer "kilómetro cero".

  Te veo abandonada. Nadie se ha parado en cierto tiempo para verte y menos con este tiempo. Aquí, donde estoy ahora. Es difícil encontrar belleza en las cosas. Decimos que no es así, que "esto" y "eso" es bonito, pero no lo creemos de verdad. Lo hacemos como cumplido sin pararnos a pensar si nosotros mismos defendemos esa idea de belleza. Hago la foto y ni siquiera me paro a pensar en mi mentira, por mucho que diga y critique.

 Te veo apagada y te veo fría. Realmente...no te veo y ya hace demasiado frío para mis dedos. Al guardar la cámara sólo veo a un hombre paseando a su perro, un pastor alemán con cara de cachorro. Los miro apenas unos segundos hasta que el pensamiento de "cómo empezó todo" golpea en mi cabeza con un punch directo helado de frío que me hace seguir caminando hasta casa.

miércoles, 5 de agosto de 2015

DOMINGO ACCIDENTADO




   El domingo fue muy accidentado, no lo negaré.

   La idea era grabar planos y recursos para un proyecto de esos que sólo funcionan en tu cabeza: "Tus 6 segundos". Tenía pensado algún plano nocturno, pero no salió. Un desastre.

   Arrancamos en pleno centro de Madrid y de ahí, entre pasos, llegamos a Príncipe Pío. Por último iríamos a Marqués de Vadillo fortuitamente. Cuando nos dimos por vencidos en la idea de grabar los planos al no ver algo que nos convenciera, pasamos al plan B. Durante 5 horas estuvimos buscando un nuevo lugar sin éxito. Yo quería ir a un sitio concreto, el lugar estaba cerca de Madrid Río, pero no sabía exactamente dónde. Me costó convencer a mi compañero para recorrer todo el río y cuando el sol se escondió, ya a punto de darme yo por vencido también, encontramos un puente que nos animó a sacar las cámaras. 

   Aunque no era el lugar que buscaba intentaría probar lo que tenía en mente: exposiciones nocturnas de más de cinco minutos. Las primeras pruebas no fueron muy allá. Mi compañero se perdió por la estructura mientras yo desde una posición más distante y apartado de todo, me decidí a hacer una exposición de 8 minutos. Al segundo intento tuve que dejarlo: dos personajes que no me dieron buena espina se acercaron a donde estábamos. En plena oscuridad y sin sitio por donde "escapar" ya me veía estrellándoles el trípode en la cabeza. No fue a más: sólo se acercaron a hacer una foto. Sí, la gente si te ve haciendo fotos se acerca y aunque no sepa el motivo ni la intención de lo que intentas, sacará su "founmovail" y hará una foto sin saber muy bien a que. Conclusión: me pasé del tiempo de exposición por varios segundos por estar vigilándoles y la foto salió sobreexpuesta. Cortada de rollo total.


   Decidimos recoger chiringuito y volver al metro. La ironía de todo es que después de las doce de la madrugada y delante de la boca de metro por la que nos metimos, estaba el sitio que estuvimos buscando  durante más de 5 horas. Yo quise buscar un punto para fotografiarlo pero mi compañero empezó a rabiar y nos volvimos para casa.

   Resumen: apuntado en la agenda para el próximo fin de semana. Confío no tardar 5 horas esa vez.

viernes, 31 de julio de 2015

¿DULCE O SALADO?




   Hoy vino una amiga a verme al trabajo. En su mano derecha un libro: eso me recordó que aún tengo pendiente por terminarme "Valentina y el cuarto oscuro". Ella misma me lo prestó hace tiempo. Su nueva adquisición no pasaba inadvertida, siguiendo la línea del anterior. La portada estaba ilustrada con 3 ositos....hmmmm, demasiado juntos, dejémoslo ahí, en demasiado juntos.

   No dire nada más. Nunca me gustaron los tabúes. No hay imágenes sucias, sólamente mentes sucias. ¿Qué crees que ve un niño de 5 años si le mostrases esta foto? 3 gominolas. Acto seguido te preguntará:

    "¿Me compras chuches?"

   ¿Qué es lo que ves tú? Ah, ya. Lo sé, no hace falta que contestes. Y tranquilo: yo también vi lo mismo.

   La idea  me vino después de ver la portada del libro de mi amiga, el tiempo libre de verano hizo el resto. Cómo conseguir los brillos de los oseznos fue la parte más divertida, dejo rienda suelta a tu imaginación, persona que me estás leyendo. 

   Pero la foto no es mía como tal. Injusto sería no mencionarla a ella: ¡Gracias Anna Morales Photography! Un trabajo suyo sólo que con un osito más  que quería juerga.