Mostrando entradas con la etiqueta closeup. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta closeup. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de enero de 2016

PEQUEÑAS CICATRICES



  "Las cicatrices. Unas nos las hacen en la mente. Otras, en el corazón. Y algunas, sólo unas pocas, en la piel. ¿La combinación de las tres por una misma causa? Pruébalo".

 No hay nada mejor que comprobar el equipo nuevo en casa. Flash nuevo, cámara nueva, objetivo nuevo..da igual. Hay que probarlo en casa, sobre el terreno sería un suicidio. Referente al modelo: eso ya fue más difícil cuando solamente se encuentra el pequeñajo, Mr. Iron Cat, dispuesto a dar guerra.

   Para ser sinceros, la réflex estaba guardada en su mochila, esperando, como la fiel compañera que es, al día siguiente. No me encontraba más que jugando con Iron tirado en el suelo. Éste, resguardado en una caja de leche Pascual, soltaba zarpazos a un cordón de la sudadera que llevaba puesta. Se quedó enganchado con sus uñas a la tela mientras asentaba minúsculos mordiscos. Y vi la foto.


   Me dirigí a la habitación a por el equipo y lo siguiente no fue más que hacerle las fotografías. ¿Quién dijo niños? ¿Los niños, difíciles? ¡Bah! Probad a coger la cámara con un 50 mm a F/2 con un flash en ella mientras la otra tira del cordón estimulando a la fiera. ¿El enfoque automático? No, valientes: manual. ¡¡Manual a F/2!! La siguiente pregunta es "¿con que mano?" Mano...¡JE! ¿Mano, decís? ¡Dedo! ¡El meñique más concretamente! ¡Sí, señores, el meñique de la misma mano que agarra la cámara con el flash! Venciéndose por el peso de la cámara. La morfología de mi meñique está poco a poco cambiando con el tiempo, adaptándose a este tipo de situaciones. Ríete tú del tipo ese que dice lo de chuparse el codo...

   "Las cicatrices. Unas nos las hacen en la mente. Otras, en el corazón. Y algunas, sólo unas pocas, en la piel. ¿Y otras? Bueno, las demás nacen de un gato que araña"

   Y se corre un plus de peligrosidad al tratar con un gato. El título bien os lo presentaba...cicatrices. Sí, unas cuantas en la mano van ya. Al menos se que el equipo nuevo funciona. Voy a por una tirita. ¿Botiquín, por favor?


martes, 15 de septiembre de 2015

LA ÚLTIMA FOTO QUE TOMARÉ



   ¿Los títulos de las fotografías? Forzados: no me gusta ponerlos. Nada, además. ¿Pero tú? Sí, tú. ¿Serías algo sin nombre? Sí, bueno, claro que lo serías, pero es lo mínimo a lo que puedes llamar "propio". Un nombre con el que se te identifique. Aunque sea repetido hasta la saciedad, aunque sea corto, largo, común, extraño, difícil de escribir o no, compuesto o simple...es tuyo al fin y al cabo.

   "La última foto que tomaré". Sí, lo sé, menudo título para una fotografía...¿no es lo que la gente se suele preguntar a lo largo de su vida haciendo fotos, verdad? ¿Cual será la última fotografía que tomaré antes de morir?

   Haciendo memoria podemos recordar las primeras fotos que hicimos. Al menos, yo puedo. No la primera como tal, de pequeño, al suelo de la calle o al perro que tenías como mascota y el cual solo aparecía por una parte de la fotografía, cortado, flasheado o con los ojos entrecerrados, no... Me refiero a mi primera foto "importante". Como ese primer ladrillo de la casa, la que forma parte de los cimientos. Situado en una colina, no aproveché el teleobjetivo nada más que para dirigirlo hacia abajo a hacer fotos a una persona que iba subiendo por el cerro. Una foto movida y a decir verdad, no saqué ni una foto buena de la sesión. Fue vergonzoso y frustrante. Aún hoy lo sigue siendo.

   Pero el título de la foto no es sinónimo de miedo hacia lo que seré o lo que me convertiré el día de mañana. Ni de si mis fotos serán de una manera o serán distintas a lo que hoy hago: es más complicado que todo eso. En mi cabeza esta idea viaja sola sin parada fija, transbordando unos días sí y otros no, y es así, que ni siquiera sé como explicártelo.

   "La última foto que tomaré" no hace un llamamiento a eso que crees que necesitas. No es ese "objetivo" del que careces y que no encuentras o que no te llega, que buscas tan desesperadamente o te agobia porque ellos te dicen que sus vidas sí tienen sentido mientras la tuya está perdida en ningún lado. Tranquilo, ya te lo digo. ¿Ellos son felices? ¡¡Genial!! ¡Pero, eh! Te contaré un secreto: algunas vidas, quizás la tuya, se resuma en que nunca, jamás de los jamases, pares de bailar. ¿Aunque se acabe la música? ¡Sobre todo si la música se acaba!

   ¿Porque sabes qué? Hay algo más, algo que no te habían contando: no tienes que ser feliz.

   :)