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viernes, 13 de enero de 2017

EN LA CUERDA FLOJA


 
Sin un sonido emocionante ni uno estridente. Abajo un vacío circular, de donde tu caída jamás podrías salir. Y de tus otras cinco compañeras, ausentes peor rígidas, adornadas bajo las curvos surcos de una piel de madera.

   Una guitarra, no tiene más. Y como en la fotografía, vamos aprendiendo a pataditas de los demás.

sábado, 7 de enero de 2017

BODY



    Regla básica de un retrato en fotografía: 

   "Enfocar a los ojos"

   Un aparte importante, sí, más no la única en una cara. Tenemos nariz, pómulos, mentón, cuello y los tan queridos labios.

  No todos los retratos descubren un rostro y sin embargo, el no tener la mirada como punto de referencia no nos tendrá nunca que desviar en nuestro esfuerzo por dotar de fuerza y atracción a nuestra toma, así como una historia que nos la describa. Eso dicen...Pues bien, algunos aprendemos muy lentamente, lo siento. Una regla más en la lista de "cosas pendientes y urgentes para aprender". Esto es, el enfocar a los ojos.

martes, 16 de febrero de 2016

EL COFRE DE LOS RECUERDOS



   Todos tenemos un baúl en el que guardamos un bien preciado. Un secreto reservado a la eternidad, que nos proteje...que les proteja. Quizás sean las cartas que nunca nos atrevimos a mandar, las que no llegaron a su destinatario o las que recibimos de alguien, resguardadas junto al recuerdo de quien nos las envió. Otros guardan joyas y oro, bienes materiales de tiempos de piratería que no hacen sino perder valor conforme tropiezan con el olvido y con el peso de problemas mayores. Algunos guardan lo que no quieren volver a desenterrar. Tal es la fuerza de nuestros secretos que se dice que un hombre se arrancó el corazón por amor y lo guardó en un cofre, enterrándolo lejos y en lugar seguro, a salvo de la mujer que traicionó su confianza.

   Secretos, cartas que nunca llegaron, riquezas, pobrezas, corazones...¿qué guardas tú?

domingo, 10 de enero de 2016

LA LUZ DE UNA VELA



   Proteger la llama con las manos, rodeándola, fue la opción que se gestó en mi cabeza. Una luz que una vez nacida, podía mantenerse por sí misma. En ese vacío, en esa "nada" era reconfortante verla.

   Sabemos desde el primer momento que tocamos una llama, lo mucho que quema. Lo que duele. Pero ahí se mantenía encima de la mesa de madera, bailando con los pequeños movimientos al desplazar la vela que la daba vida. Danzando con la veta de la mesa, dibujando sombras que parecían que por un momento fueran a desvanecerse junto a la luz que las sostenían.

   Al rodearla con las manos intentando recrear la imagen de mi mente, me quemé. Quema, recuerda: es uno de sus atributos más conocidos. Si la tocas, te hiere. Y si eres capaz de permanecer junto a ella, no hará sino dejarte una cicatriz por tu ineptitud. Sabemos que su calor es reconfortante contra el frío. Sabemos también que su luz nos da un soplo de aire fresco cuando no vemos nada. Pero sabemos que estar muy cerca de ella...bueno...lo sabemos...

   No logré la fotografía que quería. En vez de eso, aproximé mi mano para tocarla una vez más. Para sentirme arropado con su calor. A pocos centímetros de ella y tan distante a la vez, ya empezaba a doler. A penetrar por la piel como una aguja.

   No había razón para quemarse. Retiré la mano y soplé: pues es así como los deseos se cumplen al matar la luz de una vela.

miércoles, 12 de agosto de 2015

EL OSITO TEDDY EN VACACIONES




   Día 12

"La cordura sigue en mi cabeza. El calor, la falta de clientes y de trabajo no me han vencido aún"

   Pocos amigos hay tan leales como él. Le conozco desde hace más de 9 años y nunca le ha faltado su sonrisa. En los días como hoy nunca ha dicho un "no" a unas pruebas de iluminación o una sesión de fotos sin sentido. Nunca se ha quejado de encontrarse decaído, de haber sido babeado por un bebé demasiado por un día , de si la ropa que llevaba no era la adecuada o de si no estaba maquillado o peinado.

   Llevamos 12 días doblando en la tienda seguidos y más trabajados. Pleno agosto. Agotador. ¡Pero mírale, él no desdibuja su sonrisa! En los momentos más bajos me recuerda el motivo que nos lleva a doblar vacaciones y a no perderlo de vista. Nos hemos decidido a comprar una tela negra para futuras sesiones de fotos en clave baja. Ya veremos. La próxima es mañana y realmente no tengo mucha idea de lo que saldrá. Los nervios antes de las sesiones me crispan, pero a la vez son un aliciente que nos hace trabajar mejor.

   Todo eso y nada más...Voy a continuar intercambiando ideas con Teddy de los esquemas de iluminación de mañana, a ver si se nos ocurre algo notable.

   Otro día os presento a Wilson.

   Día 13...