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sábado, 6 de junio de 2020

DEJA QUE SE VUELE



   Y deja que se vuele...

    Sopla que te sopla, me deshaces entre tus manos. Y tiende a darse en los mejores días, en esos que parecen imbatibles. Cuanto poder tiene la ignorancia, amigo del olvido de aquello de lo que una vez nos reíamos tanto y compartimos. Ecos que se desdibujan ante una brisa más suave que el soplido con el que ahora me desarma trocito a trocito.

   Me tienes frágil, inacabado y con un par más de tus suspiros: roto. Entre tus manos, observándome fijamente. Me gustaba que lo hicieras, nunca fue de otra manera. Pero no como hoy, al otro lado de un vidrio extraño, retorciéndome con cada halo de tus labios.

   Y deja que se vuele, todo aquello a lo que jugamos juntos. Se pintan y se desgarran sonidos de todas partes que no entendemos : ahora me hablas pero no alcanzo a oírte. Ahora te hablo y ni yo me entiendo. Mudo yo, muda tú. Completos desconocidos que se hablan y no se reconocen . Sonidos garabateando por nuestras bocas. Eso es: simplemente sonidos. Y ninguno de los dos se para verdaderamente a escuchar llenando esta conversación de un ruido ensordecedor.

   Tan raro es ahora que entiendo porque soplas con fuerza hasta el último atisbo de lo que fuimos.

   Y ahora, deja que se vuele.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

DE REGRESO DE LAS VACACIONES




   Las nubes también estaban de vacaciones. Sólo faltaban ellas ahora que todos los becerros han vuelto. Que se queden arriba por un tiempo y poquito a poco vayan tapando el cielo entre tantas luces difusas.

domingo, 22 de mayo de 2016

MI PRIMER PARTIDO DE FÚTBOL



Dicen que todo trabajo duro tiene su recompensa. Lo siento, pero no pienso así. No deja de ser el igual al sueño americano y es que no me lo creo: la vida es muy injusta.
Sobre lo que hagas tú con tu vida  es sólo cosa tuya. Y es que tengo demasiadas voces en la cabeza que no me dejan escribir lo que pienso últimamente. Da igual la hora y el momento que sea, siempre empujan a las verdaderas palabras ahogándose por salir.
"Recompensa".

 Porque después de 29 años he visto mi primer partido de fútbol completo. ¿Y cual ha sido la "recompesa" tras hora y media de pies locos dando patadas incoherentes a un balón mareado? 

"Recompensa"

Un delicioso postre, un cielo con el sol ya muy bajo y la lengua fuera de subir escaleras. ¡Ah! ¡Y ver un toro!

domingo, 10 de abril de 2016

TE VEO DISTINTA



   Te veo distinta...

   Y pasito a pasito te voy redescubriendo de nuevo. Me transmite otro sentimiento a la nostalgia que te llevaba. Los coches circulando aquí y allá parecen no querer visitarte y no vienen con esas risas de fondo. Caminando hacia ti, pasado el puente, es de obligada mirada al horizonte, donde desaparecen los coches y una abajo a la autopista para no dejar pasar el sentimiento de altura. Somos grandes por un pequeño instante donde el viento nos lleva a saltar abajo.

   Más adelante por tus calles abandonadas, el pequeño asador pasa de largo dejando un sabroso olor y un calor agradable a la fría tarde. El vehículo enano repartidor  de hace años se encuentra aparcado en la calle, frente a la puerta de acceso directo  a la cocina. No parece haber pasado los años por él, con su angustiosa y única cabina, para un único jugador al volante. Es agradable ver como algunas cosas no cambian nunca.

   Te veo mayor. Te veo cansada. Las caras no son las mismas y algunos niños no eran ni siquiera una idea en aquel entonces. Los comercios no creen que sea rentable abrir para ti y se fueron a descansar hace tiempo. Algunos ni siquiera abrieron hoy. Mirando al cielo te das cuenta de que las nubes están teniendo la misma idea y no se dejarán hacer la foto.

   Te veo cambiada. Un atajo improvisado entre la maleza tras pasar el semáforo me lleva a ese hotel de 4 estrellas apartado de la civilización. Al otro lado ha nacido un muro a media altura sobre el que apoyarte, donde asomarte a la otra realidad. Como no puede ser de otra manera, la gente parece que no encuentra momento para salir que cuando sacas la cámara para fotografiarla y esta ocasión no será distinta. Bajando un poco más por el nuevo camino, vuelvo a mi primer "kilómetro cero".

  Te veo abandonada. Nadie se ha parado en cierto tiempo para verte y menos con este tiempo. Aquí, donde estoy ahora. Es difícil encontrar belleza en las cosas. Decimos que no es así, que "esto" y "eso" es bonito, pero no lo creemos de verdad. Lo hacemos como cumplido sin pararnos a pensar si nosotros mismos defendemos esa idea de belleza. Hago la foto y ni siquiera me paro a pensar en mi mentira, por mucho que diga y critique.

 Te veo apagada y te veo fría. Realmente...no te veo y ya hace demasiado frío para mis dedos. Al guardar la cámara sólo veo a un hombre paseando a su perro, un pastor alemán con cara de cachorro. Los miro apenas unos segundos hasta que el pensamiento de "cómo empezó todo" golpea en mi cabeza con un punch directo helado de frío que me hace seguir caminando hasta casa.

miércoles, 23 de marzo de 2016

¿DUENDES, DÓNDE?


Ánima, Sirena y Edén.

Ahí los ves, colgados de una cuerda improvisada. Y es que como cualquiera de nosotros, ellos también pasan hambre. Cuando ya no había ruido en casa, bajaron desde su escondite desde el techo hasta la cocina. Sirena señaló un frasco lleno de algo que parecía comida y aunque sus otros compañeros hacían esfuerzos por abrir la puerta de la nevera, todo se quedó en un intento futil y la resignación de volverse hacia el tarro que Sirena señalaba.

Así, poco a poco, subían el contenido del frasco trocito a trocito, por la cuerda hacia el techo, libre de los humanos. Cuando ya se podían dar por satisfechos, dejando el tarro algo vacío pero no lo suficiente como para levantar demasiadas sospechas, a Ánima se le iluminaron los ojos. Goloso como ninguno de sus compañeros, un bombón de chocolate junto a otros dulces despertó su atención. Pidió unos segundos más a sus amigos sin importar  la desaprobación de Sirena. Ánima se dirigió al bombón y lo tomó entre sus brazos a pesar de competir en igualdad de tamaño con el pequeño duende. Se las ingenió para subir con él escalando por la cuerda. En su subida, saltito a saltito hacia arriba, no pudo evitar que se le escapase del envoltorio el bombón. Éste se fue abriendo hasta dejar escapar la bola de chocolate precipitándola contra la mesa de la cocina haciéndose pedacitos por la caída y desperramándose en el suelo. Ánima refunfuño en la cuerda con el envoltorio malamente agarrado entre sus manos. Sirena y Edén le instaron a que subiera y Ánima soltó de mala gana el papel.

Ya arriba, subieron la cuerda. Sirena le dio un pescozón a Ánima y luego un abrazo. No pudo disimular la preocupación de tan arriesgada acción. Ánima supo disimular su alegría ante el reconfortarte achuchón, haciéndose el valiente. Finalmente, se dispusieron a tapar la entrada del techo para ocultar sus huellas. Fue entonces cuando la luz de la cocina se encendió de repente.

Un hombre joven entró en la cocina y se drigió a la nevera. Se detuvo al oír un sutil "Crunch", efecto de sus pisadas. Levantó el pie y se percató de un bombón despedazado en el suelo. Los trocitos parecían dirigirse hacia la mesa, cerca de donde él solía dejar los dulces. En toda la mesa había pequeños restos, migajas, como si a alguien se le hubiera caído pan o harina. El hombre llevaba algunos días desconcertado, pues no era de extrañar encontrarse cosas movidas de sitio cuando se ausentaba de la casa o al irse a dormir. No recordaba dejar cosas que más tarde parecían haberse movido de sitio o en el caso de los cajones, vaciado. Algo echaba en falta cada pocos días en la casa, principalmente en la cocina. Desconcertado, tampoco le quiso dar muchas vueltas al asunto. Había trabajado hasta tarde y tenía sueño. Eran las tres de la madrugada y sólo se había levantado para beber un vaso de agua. Se limpió el trocito de chocolate de su pie con una palmada y con papel de cocina, el suelo. Bebió agua y apagó la luz al salir.

"En esta casa hay duendes".

domingo, 17 de enero de 2016

TOCANDO EL CIELO





"Y en mi extensión a ti, hacia el cielo de tus ojos,
 solamente pude acariciarte con la punta de mis dedos"