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martes, 17 de noviembre de 2020

AMANECER A TU LADO





      Y cuando todo va mal, me paro a pensar en el apoyo que eres.

    Por qué sonrió cada vez que te veo: cuando abres tus ojos a mí, enamorándome con su color antes de que vuelvas a pestañear. Del aliento que me quita tu sonrisa y lo mucho que cuesta hacerte reír de verdad, que tanto haces esperar. Los nervios que nunca se pierdan antes de verte y de despedirnos. De por qué me gusta acariciarte, de lo loco que me vuelve tu cuello y tu clavícula: del hueco que van formando entre los dos. Lo que me gusta zinzaguear en las curvas de tu cuerpo. De que la cama es más dulce cuando estás.

 
   Con tu espalda desnuda y esa cadera que sube y se precipita como una montaña rusa. De lo ricos que saben tus omóplatos y de lo catastrófico que resulta. De lo vulnerable en que uno se transforma en los momentos contigo. A todo lo que puedo abrazar y abarcar. A lo capaz que me haces si voy contigo.

   Y ahora que te vuelvo a pensar, creo que amanece siempre demasiado rápido. Más noches no puede ser mucho pedir para los dos: nos las merecemos.


martes, 20 de octubre de 2020

DÍAS CONTIGO

 


De los findes que se pierden, alejándose tras cada día próximo en el calendario.

De un día ansiado y esperado, fruto de tantos desvaríos.

Nervios que se disfrazan bajo el eco de tus palabras.

De una mente traviesa que vuela y vuela y no quiere aterrizar.

Pero que aterriza y no vuelve a despegar.

Del café de la mañana al copeo de la noche.

De ti, de tu sonrisa y de tus labios.

De mis ganas y las tuyas.
 
De un beso en un portal esperado.

Fusión de nuestros cuerpos, compás de un placer desmedido.

De la noche de cama sin prisa al amanecer.

De más, de más y nunca menos que más.

jueves, 25 de agosto de 2016

BAJA DE LAS NUBES


  
   Ayer me di cuenta de que vivo en una nube. No son como la del resto, blancas y diseminadas en el cielo, no. La mía tiene un color.

   Vosotros, nosotros, ellos...Nuestra "realidad" es bien diferente. Tuvo que venir el verano con sus cielos despejados para darme cuenta de esta vaga ilusión. "Sopló y sopló y las nubes disipó". Cliché de un cuento de cerdos y lobos con piel de oveja...

   Y ella me dijo que era la nueva moda: un no sé qué de "anticuados" y algo más sobre  no haber motivo para enfadarse. ¿Cómo no puede haberlo si no hay nada en lo que apoyarse sobre seguro?

   A propósito de mi nube: salto en esa esponjosidad  amarilla. La llamaban Kinton. Va tomando altura en este cielo desnudo, con un sol cansado, riéndose de los corazones puros.

viernes, 29 de julio de 2016

LA ÚLTIMA CLIENTA



   Cuando eres dependiente de una tienda y te quedan 5 minutos para cerrar la tienda, lo que menos gracia te hace es ese cliente de última hora que "no ha tenido tiempo de pasarse antes" pese a hacer gala de pelo mojado y ropa de piscina. Sospechoso.

   Y siempre son los mismos: esta vez no sería distinto. El desenlace fue salir 20 minutos tarde (casi ná para ellos) pero que te regalan estos paisajes. No faltó el espontáneo que en medio de la toma, se plantó delante para descalzarse, quitarse una piedrecita de la sandalia y seguir su camino.

   Los espontáneos y la última clienta, aiiins...¿Cómo sería un día sin ellos?

domingo, 10 de abril de 2016

TE VEO DISTINTA



   Te veo distinta...

   Y pasito a pasito te voy redescubriendo de nuevo. Me transmite otro sentimiento a la nostalgia que te llevaba. Los coches circulando aquí y allá parecen no querer visitarte y no vienen con esas risas de fondo. Caminando hacia ti, pasado el puente, es de obligada mirada al horizonte, donde desaparecen los coches y una abajo a la autopista para no dejar pasar el sentimiento de altura. Somos grandes por un pequeño instante donde el viento nos lleva a saltar abajo.

   Más adelante por tus calles abandonadas, el pequeño asador pasa de largo dejando un sabroso olor y un calor agradable a la fría tarde. El vehículo enano repartidor  de hace años se encuentra aparcado en la calle, frente a la puerta de acceso directo  a la cocina. No parece haber pasado los años por él, con su angustiosa y única cabina, para un único jugador al volante. Es agradable ver como algunas cosas no cambian nunca.

   Te veo mayor. Te veo cansada. Las caras no son las mismas y algunos niños no eran ni siquiera una idea en aquel entonces. Los comercios no creen que sea rentable abrir para ti y se fueron a descansar hace tiempo. Algunos ni siquiera abrieron hoy. Mirando al cielo te das cuenta de que las nubes están teniendo la misma idea y no se dejarán hacer la foto.

   Te veo cambiada. Un atajo improvisado entre la maleza tras pasar el semáforo me lleva a ese hotel de 4 estrellas apartado de la civilización. Al otro lado ha nacido un muro a media altura sobre el que apoyarte, donde asomarte a la otra realidad. Como no puede ser de otra manera, la gente parece que no encuentra momento para salir que cuando sacas la cámara para fotografiarla y esta ocasión no será distinta. Bajando un poco más por el nuevo camino, vuelvo a mi primer "kilómetro cero".

  Te veo abandonada. Nadie se ha parado en cierto tiempo para verte y menos con este tiempo. Aquí, donde estoy ahora. Es difícil encontrar belleza en las cosas. Decimos que no es así, que "esto" y "eso" es bonito, pero no lo creemos de verdad. Lo hacemos como cumplido sin pararnos a pensar si nosotros mismos defendemos esa idea de belleza. Hago la foto y ni siquiera me paro a pensar en mi mentira, por mucho que diga y critique.

 Te veo apagada y te veo fría. Realmente...no te veo y ya hace demasiado frío para mis dedos. Al guardar la cámara sólo veo a un hombre paseando a su perro, un pastor alemán con cara de cachorro. Los miro apenas unos segundos hasta que el pensamiento de "cómo empezó todo" golpea en mi cabeza con un punch directo helado de frío que me hace seguir caminando hasta casa.

miércoles, 5 de agosto de 2015

LA BICI


 
 Hace ya bastante de la última vez que me senté en el césped a hacer nada. No tanto si me pongo a pensar, pero desde luego, hace ya tiempo. Sí, ya: "decídete de una vez". Realmente siento nostalgia y envidia a la vez. Podría decirse así, pero algo está cambiando, poco a poco a veces. Otras, rápidamente, en un momento, que lo sientes implosionando desde ti.

   La bici se me escapó. Pasó por delante de mí desde esta posición, dibujando sus radios sobre el suelo y perdiéndose entre los árboles. Me dio rabia, estaba demasiado ocupado mirando a través del ocular y no pude ver como se acercaba. Ni siquiera la oí a pesar del relativo silencio en el domingo de Madrid. El único registro que quedó de ese momento: cuando la bici pasó, la imagen, la foto, sólo se plasmó en mi cabeza durante un segundo..perdón, menos que eso si quiera.

  Me preguntaba porqué no había tanta gente. Agosto no podía ser la excusa de que no hubiera personas caminando o poniéndose en el medio. Faltaban los "espontáneos" que se te cuelan en la foto y te regalan una de esas muecas que te obligan a repetir la foto...o no. Faltaba algo y sabía lo que era. Pero no iba  a poder ser, no ahí. No en ese momento. Y en toda esa carrera mental, él se coló, dando pedaladas sin darme tiempo a disparar. Apreté los dientes y no pude disimular el descontento ante lo perdido. Le grité: "Vuelve a pasar", pero no me hizo caso.

   La ironía a mis espaldas, al ver las bicicletas de "alquiler" estacionadas detrás. Quietas todas ellas, daban ganas de pagar a alguien para que volviera a pasar por delante mío. Pero ya no sería lo mismo, ¿lo entiendes, no? Una mentira perfectamente interpretada.

 Nunca me gustó el centro, pero poco a poco le voy cogiendo cariño.  ¿Dónde? Justo en frente del Palacio Real en Madrid.

   Disfruta del césped, del atardecer, de esa sombra que se esconde de su persona, del árbol que se ahoga por el sol, de una niña que llora porque su hermano le quitó el helado, de un Mickey Mouse que no consigue la atención de los espectadores. Disfruta también del perro que se te acerca a oler...o que huye de ti, del que practica deporte, del que ha robado en la tienda y mantiene una discusión con la dependienta. Disfruta de los que gritan "¡Cupones para hoy, cupones para mañana!", disfruta al salir del metro y ver la luz. Disfruta de una bici, de esas imágenes, esas fotos.

 Disfruta de esos momentos: se nos escapan y sólo quedan en nuestra cabeza por ese segundo...perdón, menos que eso si quiera.