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martes, 17 de noviembre de 2020

AMANECER A TU LADO





      Y cuando todo va mal, me paro a pensar en el apoyo que eres.

    Por qué sonrió cada vez que te veo: cuando abres tus ojos a mí, enamorándome con su color antes de que vuelvas a pestañear. Del aliento que me quita tu sonrisa y lo mucho que cuesta hacerte reír de verdad, que tanto haces esperar. Los nervios que nunca se pierdan antes de verte y de despedirnos. De por qué me gusta acariciarte, de lo loco que me vuelve tu cuello y tu clavícula: del hueco que van formando entre los dos. Lo que me gusta zinzaguear en las curvas de tu cuerpo. De que la cama es más dulce cuando estás.

 
   Con tu espalda desnuda y esa cadera que sube y se precipita como una montaña rusa. De lo ricos que saben tus omóplatos y de lo catastrófico que resulta. De lo vulnerable en que uno se transforma en los momentos contigo. A todo lo que puedo abrazar y abarcar. A lo capaz que me haces si voy contigo.

   Y ahora que te vuelvo a pensar, creo que amanece siempre demasiado rápido. Más noches no puede ser mucho pedir para los dos: nos las merecemos.


martes, 20 de octubre de 2020

DÍAS CONTIGO

 


De los findes que se pierden, alejándose tras cada día próximo en el calendario.

De un día ansiado y esperado, fruto de tantos desvaríos.

Nervios que se disfrazan bajo el eco de tus palabras.

De una mente traviesa que vuela y vuela y no quiere aterrizar.

Pero que aterriza y no vuelve a despegar.

Del café de la mañana al copeo de la noche.

De ti, de tu sonrisa y de tus labios.

De mis ganas y las tuyas.
 
De un beso en un portal esperado.

Fusión de nuestros cuerpos, compás de un placer desmedido.

De la noche de cama sin prisa al amanecer.

De más, de más y nunca menos que más.

viernes, 24 de julio de 2020

LA LUZ DE CAMA



Y acepto tu propuesta de dormir juntos. 
Pero la próxima, toda la noche
 y no sólo unas pocas horas
 antes de que amanezca.

lunes, 18 de mayo de 2020

SEXO EN EL CORAZÓN


   No dejes que mis manos te confundan, se muestran claras y no se guardan nada. Desde tu frente, la mano derecha se lanza con su dedo índice acariciando tu nariz en una bajada sinuosa. Se junta, de nuevo, con la otra mano arriba. Serpentean por debajo de tus ojos que han decidido cerrarse y concentrarse: dejar de ver para poder sentir. Corazón, anular... tontean y coquetean con tus pómulos. Sonríes, exhalando un suspiro a modo de aprobación. Y aquellos dedos traviesos han parado a tu barbilla sin darte cuenta, rodeándola en círculos y amenazando con bajar hacia tu sabroso cuello.
 
   ¿Pero qué viaje sería éste sin hacer una parada en tus labios? Qué sabrosos parecen ser ahora, tan deseosos e impacientes. No se han probado aún en demasía, pienso, a pesar de los miles de pequeños besitos que te robaron en un momento de descuido. Y mis dedos juguetones acarician su contorno. Los saborean sin besarlos y los humedecen sin apenas tocarlos. Los violan con ternura de lado a lado con sólo el tacto para parar en medio de ellos. Y en un gesto de silencio se yergue en ellos.

   Sshhhh, calla. Silencio, ssshhhh, sólo permitirán un jadeo. 

    Ssshhhh, calla: haciéndonos cómplices del momento.

   Deslizo ahora el dedo posado, bajando traviesamente tu labio inferior y soltándolo de forma suave pero repentina, provocando una sonrisa traviesa en ti. Y estas manos se dirigen peligrosamente hacia abajo, al punto más dudoso de la ecuacion. El órgano más querido, por mucho que quieras restarle importancia. El que late y bombea, que provoca sentimientos. 

  El que hace que esta historia se revolucione por momentos: dichoso corazón que sientes... que dueles. Capaz de que cada beso provoque otro, que cada caricia mendigue más y más atención y de recordarte cuando no estás. De odiarte y de quererte, de echarte de menos y de ¿por qué no?, olvidarte. Pero no: te quiere y te prefiere, te siente entre tanta herida. Le gusta. Ahora dime, tú, acerca de nuestro corazón: ¿amigo o enemigo en el amor?

   🖤❤️

sábado, 9 de mayo de 2020

DÍA 53 DE LA CUARENTENA EN MADRID


   Y es que leer siempre me resultó aburrido por mucho que me insista la gente. Sólo uno, ese libro: poesía pura, perdido entre los versos de tu cuerpo.  Me hago ciego con la excusa de deslizar los dedos para poder leerte. Y es lo más divertido.

   Las yemas de mis dedos se curvan hacia tu piel que poco aguantará al tocarla, erizándose al acariciarte con las manos. Muñecas, tobillos, cadera y espalda: roces que tontean con tu vientre como epicentro.  Sutilmente, movimientos que tocan accidentalmente otras partes de ti, al masajear tu espalda y entrecruzarse con tu pelo. Ésos gustan más, los que no se esperan: accidentales, superficiales, los que nos rodean y esquivan traviesamente. Las caricias bordean a lo que más queremos que sean los protagonistas, pero  se harán de esperar en la presentación.

   Y el primer beso llega,  cruel por hacerse desear. En otro momento sería vacío, pero en este contexto quema cargado de calor. Pues tras cada mensaje de nuestros labios, la saliva nos deja marca húmeda en la piel, que tan rica se siente ante este éxtasis de emociones y dulces presiones en nuestro cuerpo. Mis labios, tus labios. Saboreándonos y perdiendo la atención al siguiente segundo, mascarado por un nuevo beso que le continua y que ahora recostada, suben desde tu vientre hacia tu cuello. Pausados pero constantes. Por el centro de tus pechos pero sin tocarlos, para que se sientan tan cercanos y se mueran de gusto tus sentidos. Y entre pequeños mordiscos que no paran a tus labios, los dedos empiezan a perder la vergüenza: tu ombligo es el primero es saberlo. Mientras, mi mano escala de abajo a  arriba en un aparente orden que provoca caos.Tu piel se nota tan erizada y en el momento que llega a tu aureola izquierda, comienza a dar vueltas entre cosquillas a la misma. Sólo te falta reír, pues la sonrisa ya la tienes y la carcajada se disocia con el murmullo que susurras cuando nos rozamos entre movimientos. Y las miradas se pierden al cerrar los ojos entre pequeños gemidos en esta bella agonía.

   Tus piernas ahora coquetean con las mías en una fiesta donde mis dedos se unen ahora que han marcado tu espalda con un pequeño arañazo. Han perdido el interés en tus omóplatos, pero prometen que volverán tras la visita de más abajo. Y es uno de los mejores momentos que llegan al hacerse espacio entre tus piernas y un poquito más allá. Está ahora al descubierto y tus muslos acaban vibrando ante tanta orgía de sensaciones. No sé cuando tu cuerpo empezó a estar tan caliente como el mío, pero volvernos sordos entre gritos de placer parece que será nuestro fin.

   Para no posponer más el desenlace del único libro que me gusta leer, censurado de tantas palabras que me gustaría publicar, pero que se resguardan para un epílogo. Y es que leer siempre me resultó aburrido, salvo cuando compartimos lectura juntos.

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jueves, 25 de agosto de 2016

BAJA DE LAS NUBES


  
   Ayer me di cuenta de que vivo en una nube. No son como la del resto, blancas y diseminadas en el cielo, no. La mía tiene un color.

   Vosotros, nosotros, ellos...Nuestra "realidad" es bien diferente. Tuvo que venir el verano con sus cielos despejados para darme cuenta de esta vaga ilusión. "Sopló y sopló y las nubes disipó". Cliché de un cuento de cerdos y lobos con piel de oveja...

   Y ella me dijo que era la nueva moda: un no sé qué de "anticuados" y algo más sobre  no haber motivo para enfadarse. ¿Cómo no puede haberlo si no hay nada en lo que apoyarse sobre seguro?

   A propósito de mi nube: salto en esa esponjosidad  amarilla. La llamaban Kinton. Va tomando altura en este cielo desnudo, con un sol cansado, riéndose de los corazones puros.

jueves, 31 de diciembre de 2015

DE LOS BESOS QUE TE DEBO



   De los besos que te debo, el primero.

   De las luces de Madrid que se proyectan desde un cuarto piso, desdibujadas, a través de tu ventana. Protegidos del frío, del ruido de la ciudad. Ha sido la mejor noche para huir de ellos.

   De tu perfume que se hace okupa en mis manos y permanecerá en ellas tiempo, para cada vez que acuda a ti cuando no estés. Buscándote en esencia sobre ellas, con tu olor en mi ropa y en las manos.

   De ese primer contacto de mis labios con tu piel. Desde la punta de tus dedos oteando hacia arriba y subiendo poco a poco, con paciencia, atendiendo a cada detalle y movimiento que nace de tus tobillos a tus piernas...y a través de ellas.

   De cada pequeño rincón besado. De un sutil giro para no olvidar resquicio alguno en la escalada hacia tu espalda, en los espacios olvidados a menudo en ella. 

   De cada esquiva que hago en el lienzo dibujado entre tatuajes. Un camino improvisado entre caricias y besos a la par. Con tu respiración haciéndose intensa a cada segundo que corre.

   De los hombros sobre los que cargamos el peso de nuestra vida, con mis labios beso a beso en ellos mientras mis manos vuelven loco tu ombligo. No sabes lo que te pierde más hasta que suben haciendo surcos hasta tu pecho.

   De las puntas teñidas de tu pelo que me hacen cosquillas en la cara y sin mediar palabra alguna.

   De tu cuello violado por mis besos hasta llegar a tus labios.

   Del primer beso de tres que te debo que ahora se congela en el vaho de la ventana.

   De tus labios rojos que permanecerán inmortales en esta fría noche.