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sábado, 23 de julio de 2016

¡SILENCIO, SE RUEDA!






   ¡Silencio, se rueda!

  ¡Prevenidos todos! Que la vida empieza y la apariencia termina. Rula la película que te rula, buscando tu momento. No todos serán felices, pues hasta las películas Disney tiene un conflicto. No tengas miedo de interpretar un cliché...tu cliché, aunque sólo sea por uno o dos días a la semana. Y el resto, sé el protagonista de la historia y comparte tu momento con los secundarios, ya sean cómicos o no, pues los figurantes también aparecerán en los créditos. Vive, salta, llora, ríe, enfada, cabrea, divierte, falla, disculpa, viaja, vaguea, duda, decide, tropieza, cae, levanta, planea, improvisa, golpea, acaricia, pide, regala, enamora y enamórate. Y todo hasta que esa señora que dirige la película diga: "Corten".


  Y aunque quizás n
o ganes esa estatuilla de reconocimiento, vive de tal manera que hagas al público levantarse de su butaca y aplaudirte entre lágrimas de emoción por tu actuación.

jueves, 28 de enero de 2016

CARRETE Nº 4218



"El carrete nº 4218".

En realidad no he revelado tantas películas, pero ésa es la pegatina que le correspondía. Así que le llamaremos "Número 4218".  Y de tantas preguntas que te hacen sobre el revelado químico y etiquetas que te ponen por seguir utilizando esporádicamente una analógica, me seguiré quedando con el carrete frente al digital.

Y dando un salto aparte, no creo que antes hubiera un cuestionario cada vez que un fotógrafo se cruzaba contigo exhibiendo cámara y objetivo pesado. Preguntas acercas de la cámara que usabas y el objetivo con el que tirabas la fotografía. Idiotas, nos hemos vuelto idiotas, eso creo. En una industria donde salen nuevos modelos bajo la coletilla "Mark II, Mark III, Mark IV, Mark V, Mark VI....Mark CONTINUARÁ"...con una velocidad pasmosa, aún más de la que Tony Stark crea nuevas versiones de su armadura Iron Man, y con diferencias muchas veces insignificantes. Le hemos dado demasiado valor a "esa tecnología" que a la fotografía en esencia. Antes, una cámara simplificada en unos pocos mecanismos y un pequeño 50 mm, hacían maravillas. Ahora tenemos que tener objetivos blancos que nos rompan la columna para competir, para ser "fotógrafos profesionales". Menudo título...

¿Con qué cámara hiciste esa foto? ¿Y cuánto te costó el objetivo? ¡Con esa cámara quien no hace buenas fotos! Sí, lo sé...quien no hace buenas fotos con buenas ópticas...ya... En fin, hoy tenía mi caquita de Canon EOS 600D, con ese pisapapeles 18-55 mm f/ 3.5-5.6 ¿Doy pena, verdad? Número 4218 se prestó voluntario para hacerle un retrato, así que le pedí su mejor sonrisa. El resultado ya le habéis visto y perdonad por utilizar el 18-55 mm que todo el mundo critica, al que todo el mundo discrimina por venir de serie con las cámaras réflex de gama baja-media. No es el mejor, lo sé, pero hay que saber sacarle partido a las cosas. Y no, esta foto de Número 4218 no tiene Photoshop alguno. Número 4218 no tiene miedo a las arrugas ni a envejecer. Número 4218 es valiente.

Una cámara, una mierda de objetivo y una foto. Mecanismo puro y duro.

¿Prepotente, yo? Sí, hoy sí.

sábado, 11 de julio de 2015

QUÍMICA CADUCADA




  Es esa cuerda rota en una canción desafinada. No te queda más remedio que escucharla cuando acuchilla tus tímpanos en la cocina. Hay ya dos platos fregados y entre arpegios, envenena tu rutina hasta que ya consigue lo que quiere. 

  El negativo enrollado en el tubo es un recuerdo de lo que fuiste. Está oscuro en su naturaleza misma y no me dejo de preguntar hasta que punto fue reflejó de mi realidad. Antes esbelto, cada fotograma en su longitud mostraba lo que apenas una semanas, unos pocos días o a veces, lo que se había acontecido hacia una minúscula hora. Lo veías joven y fuerte. Ahora, retorcido entre si en un amasijo de película que no recuerda cuando fue revelada.

  Su buena está entredicha. Está enfermando y envejece rápidamente. No consigo saber que es lo que me mostró en su momento ni por qué y sólo cuento los minutos que le quedan para no ser olvidado junto con el resto de las cosas. Asomado a la calle, desde arriba, estoy por encima de las farolas. Sus bombillitas  se intentan alzar hacia el cielo y aunque las miro desde arriba, eso no me hace sentir que estoy sino por debajo suyas. Dibujando un círculo perfecto, empiezan a desdibujarse mientras la oscuridad se adueña de ellas también.

  He perdido la cuenta de las veces que en un momento he "reipleado" la canción. Una que lleva por título "The Future". Allí donde hace tiempo los auriculares se quedaron sobre la mesa, el vídeo de Luca Stricagnoli se reproduce una y otra vez. 

  Futuro. Nos preocupamos por él continuamente o sino es así, en algún momento de nuestra vida. En los llamados "puntos cruciales". Y será que yo tengo mucho que decir del futuro, ¿pensar, tal vez?

  Guardé ese negativo de mi pasado para mantener un recuerdo vivo en mi futuro. Ahora lo veo y tiene gracia: lo que no me di cuenta es que la química también muere.