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martes, 17 de noviembre de 2020

AMANECER A TU LADO





      Y cuando todo va mal, me paro a pensar en el apoyo que eres.

    Por qué sonrió cada vez que te veo: cuando abres tus ojos a mí, enamorándome con su color antes de que vuelvas a pestañear. Del aliento que me quita tu sonrisa y lo mucho que cuesta hacerte reír de verdad, que tanto haces esperar. Los nervios que nunca se pierdan antes de verte y de despedirnos. De por qué me gusta acariciarte, de lo loco que me vuelve tu cuello y tu clavícula: del hueco que van formando entre los dos. Lo que me gusta zinzaguear en las curvas de tu cuerpo. De que la cama es más dulce cuando estás.

 
   Con tu espalda desnuda y esa cadera que sube y se precipita como una montaña rusa. De lo ricos que saben tus omóplatos y de lo catastrófico que resulta. De lo vulnerable en que uno se transforma en los momentos contigo. A todo lo que puedo abrazar y abarcar. A lo capaz que me haces si voy contigo.

   Y ahora que te vuelvo a pensar, creo que amanece siempre demasiado rápido. Más noches no puede ser mucho pedir para los dos: nos las merecemos.


lunes, 12 de febrero de 2018

GOTAS DE NIEVE



   Ya hay más gotas de agua dispuestas a dejarse la vida contra el suelo que días han pasado de este mes. No se lo piensan mucho: recorrieron el poco camino que pudieron en el árbol y ahora miran a la vertiginosa caída sin esperanza ni intención alguna de hacer algo por evitarlo. Se van deslizando, escurriéndose hacia el extremo. Una de ellas mira a las demás cuando está a punto de caer...no comprende por qué ha de hacerlo. No quiere estamparse y se agarra ahora con más fuerza al árbol. En las ramas de al lado, sus compañeras, vacías de sentimiento alguno, se aproximan un poquito más a la caída. Pero ella no quiere: es justo no querer hacerlo, aunque se haya dado cuenta en el último momento.

   De repente, un hombre aparece para fotografiar la escena. La desesperación de la gota por no soltar su propia vida no se ve esperanzada con la llegada de esta persona...no hace nada por ayudarla. Simplemente tiene la cámara en mano y hace fotos. En un acto inhumano la gota sabe que el chico la dejará caer sin ayudarla. Ella se resbala más y más con cada disparo del fotógrafo. Cierra sus ojos con las pocas fuerzas que le quedan mientras otra gota más pequeña se le escapa de los ojos. Maldice la tecnología y cómo ha cambiado a los humanos: egoístas, insensibles y morbosos.

   Y de repente, el árbol se empieza a mover bruscamente zarandeado las ramas: una ola de aire pasa sin compasión alguna. La gota cae inevitablemente al ser zarandeada cual juguete. Los momentos ahora se hacen lentos. Se siente caer a cámara lenta, en un momento que parece no querer llegar nunca. Mientras cae y antes de tocar el suelo, ve como las otras gotas también son desprendidas por la fuerza del viento, acompañándola en su camino. Y todas, aún con la misma expresión infeliz.

   Nota: No se maltrató ninguna gota de agua durante la ejecución de la foto. Las gotas que posan en la toma son en realidad copitos de nieve que se han derretido convirtiéndose en lo que ven. Y sí, los copitos sí murieron.

jueves, 15 de diciembre de 2016

¿NIEBLA, ERES TÚ?



   Me ha hecho mucha ilusión poner el antiniebla trasero por primera vez en mi etapa de conductor. Casi lloro...pero de miedo: ¡¡no se veía nada de nada!! Hoy he comprendido que además de chalecos reflectantes amarillo pollito debo llevar en el coche bengalas de auxilio made in Jurassic Park...



     Lo mejor fue tras aparcar, ver como los pocos viandantes se te quedan mirando incrédulos mientras haces fotos. No creo que la niebla, el frío mortal y que fuera la 1:00 a.m. ayudasen mucho.



jueves, 25 de agosto de 2016

BAJA DE LAS NUBES


  
   Ayer me di cuenta de que vivo en una nube. No son como la del resto, blancas y diseminadas en el cielo, no. La mía tiene un color.

   Vosotros, nosotros, ellos...Nuestra "realidad" es bien diferente. Tuvo que venir el verano con sus cielos despejados para darme cuenta de esta vaga ilusión. "Sopló y sopló y las nubes disipó". Cliché de un cuento de cerdos y lobos con piel de oveja...

   Y ella me dijo que era la nueva moda: un no sé qué de "anticuados" y algo más sobre  no haber motivo para enfadarse. ¿Cómo no puede haberlo si no hay nada en lo que apoyarse sobre seguro?

   A propósito de mi nube: salto en esa esponjosidad  amarilla. La llamaban Kinton. Va tomando altura en este cielo desnudo, con un sol cansado, riéndose de los corazones puros.

martes, 12 de julio de 2016

FIESTAS 2016





   De ti depende formar una historia con la foto. ¿Quién será? ¿El chico de la derecha, la mujer que sostiene el móvil, la mujer con su niño o la pareja que se abraza?

   Así termina el día...

   O lo empieza...

jueves, 7 de julio de 2016

ME HE CAGAO




   ¡Dani, pon nombre a las fotos! ¡Un título o algo!

   Me cuesta un montón poner título a una foto a no ser que nazca de una de esas ideas locas escritas. Ahí primero nace el texto y luego la fotografía. Pero hoy no fue así. Ésta sí tiene nombre, la he llamado:

   "Me he cagao"

   ¿Es importante contar una historia con nuestras fotografías, no? Eso dicen muchos...Pues nada, más contada no puede estar: noche de tormenta veraniega en un Simancas madrileño, lluvia, truenitos, luces y esas cosas. Dani con su cámara desde un cuarto piso, mojándose con algunas gotas intrusas que se cuelan por la ventana. De repente se ilumina el cielo, truena con fuerza y ya está. 

   "Me he cagao"

   Buen título para una foto, ¿no? Dani cierra la ventanita, apaga la cámara, apaga la luz, se va a un rincón y llora. Que truenaco cayó. Su madre, la mía y la tuya. Cómo se quedaron los edificios iluminados y las gotas congeladas en el aire, junto con el grito que pegó la vecina, os pueden ayudar a haceros una idea del trueno que se pudo escuchar.

   Si me cague o no, literalmente, es una cosa que os dejaré meditar a vosotros. ¿Y es que la cosa  va de que las fotos cuenten una historia, verdad?

domingo, 17 de enero de 2016

TOCANDO EL CIELO





"Y en mi extensión a ti, hacia el cielo de tus ojos,
 solamente pude acariciarte con la punta de mis dedos"

viernes, 15 de enero de 2016

LUCES EN LA NIEBLA




   Uno de los pequeños "Rincones de Madrid", epicentro de muchas historias. Uno de mis favoritos a pesar de su sencillez: la autopista cruzada, separando la estación de metro y las Cuatro Torres. La descripción no puede ser más simple. 

   Una  neblina inundando el paisaje, de la que las torres no pudieron escapar. De acompañante, una fina lluvia repiqueteando en la cámara y mojando un objetivo para nada luminoso. Aguantar la respiración por la noche y con el frío desafiante hicieron que evitar cualquier trepidación en la toma fuera  un reto.

   De esos pocos "Rincones de Madrid" que conozco, uno a los que más apego tengo por las veces que visito en mi rutina. Frente a  frente al cruce de personas cuya complicada vida no les deja una tímida ojeada por debajo del paraguas que portan, resguardándose de la lluvia. Y aunque como muchas veces,  no haya sacado la verdadera belleza que guarda tras de sí, es un paso más al día que logre sacar las Cuatro Torres juntas, una detrás de otra y esta vez sí, sin jugar al escondite con la niebla.

   Un cigarrito de última hora y de vuelta al suburbano, donde perdemos toda identidad.

miércoles, 5 de agosto de 2015

LA BICI


 
 Hace ya bastante de la última vez que me senté en el césped a hacer nada. No tanto si me pongo a pensar, pero desde luego, hace ya tiempo. Sí, ya: "decídete de una vez". Realmente siento nostalgia y envidia a la vez. Podría decirse así, pero algo está cambiando, poco a poco a veces. Otras, rápidamente, en un momento, que lo sientes implosionando desde ti.

   La bici se me escapó. Pasó por delante de mí desde esta posición, dibujando sus radios sobre el suelo y perdiéndose entre los árboles. Me dio rabia, estaba demasiado ocupado mirando a través del ocular y no pude ver como se acercaba. Ni siquiera la oí a pesar del relativo silencio en el domingo de Madrid. El único registro que quedó de ese momento: cuando la bici pasó, la imagen, la foto, sólo se plasmó en mi cabeza durante un segundo..perdón, menos que eso si quiera.

  Me preguntaba porqué no había tanta gente. Agosto no podía ser la excusa de que no hubiera personas caminando o poniéndose en el medio. Faltaban los "espontáneos" que se te cuelan en la foto y te regalan una de esas muecas que te obligan a repetir la foto...o no. Faltaba algo y sabía lo que era. Pero no iba  a poder ser, no ahí. No en ese momento. Y en toda esa carrera mental, él se coló, dando pedaladas sin darme tiempo a disparar. Apreté los dientes y no pude disimular el descontento ante lo perdido. Le grité: "Vuelve a pasar", pero no me hizo caso.

   La ironía a mis espaldas, al ver las bicicletas de "alquiler" estacionadas detrás. Quietas todas ellas, daban ganas de pagar a alguien para que volviera a pasar por delante mío. Pero ya no sería lo mismo, ¿lo entiendes, no? Una mentira perfectamente interpretada.

 Nunca me gustó el centro, pero poco a poco le voy cogiendo cariño.  ¿Dónde? Justo en frente del Palacio Real en Madrid.

   Disfruta del césped, del atardecer, de esa sombra que se esconde de su persona, del árbol que se ahoga por el sol, de una niña que llora porque su hermano le quitó el helado, de un Mickey Mouse que no consigue la atención de los espectadores. Disfruta también del perro que se te acerca a oler...o que huye de ti, del que practica deporte, del que ha robado en la tienda y mantiene una discusión con la dependienta. Disfruta de los que gritan "¡Cupones para hoy, cupones para mañana!", disfruta al salir del metro y ver la luz. Disfruta de una bici, de esas imágenes, esas fotos.

 Disfruta de esos momentos: se nos escapan y sólo quedan en nuestra cabeza por ese segundo...perdón, menos que eso si quiera.