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viernes, 24 de julio de 2020

LA LUZ DE CAMA



Y acepto tu propuesta de dormir juntos. 
Pero la próxima, toda la noche
 y no sólo unas pocas horas
 antes de que amanezca.

sábado, 9 de mayo de 2020

DÍA 53 DE LA CUARENTENA EN MADRID


   Y es que leer siempre me resultó aburrido por mucho que me insista la gente. Sólo uno, ese libro: poesía pura, perdido entre los versos de tu cuerpo.  Me hago ciego con la excusa de deslizar los dedos para poder leerte. Y es lo más divertido.

   Las yemas de mis dedos se curvan hacia tu piel que poco aguantará al tocarla, erizándose al acariciarte con las manos. Muñecas, tobillos, cadera y espalda: roces que tontean con tu vientre como epicentro.  Sutilmente, movimientos que tocan accidentalmente otras partes de ti, al masajear tu espalda y entrecruzarse con tu pelo. Ésos gustan más, los que no se esperan: accidentales, superficiales, los que nos rodean y esquivan traviesamente. Las caricias bordean a lo que más queremos que sean los protagonistas, pero  se harán de esperar en la presentación.

   Y el primer beso llega,  cruel por hacerse desear. En otro momento sería vacío, pero en este contexto quema cargado de calor. Pues tras cada mensaje de nuestros labios, la saliva nos deja marca húmeda en la piel, que tan rica se siente ante este éxtasis de emociones y dulces presiones en nuestro cuerpo. Mis labios, tus labios. Saboreándonos y perdiendo la atención al siguiente segundo, mascarado por un nuevo beso que le continua y que ahora recostada, suben desde tu vientre hacia tu cuello. Pausados pero constantes. Por el centro de tus pechos pero sin tocarlos, para que se sientan tan cercanos y se mueran de gusto tus sentidos. Y entre pequeños mordiscos que no paran a tus labios, los dedos empiezan a perder la vergüenza: tu ombligo es el primero es saberlo. Mientras, mi mano escala de abajo a  arriba en un aparente orden que provoca caos.Tu piel se nota tan erizada y en el momento que llega a tu aureola izquierda, comienza a dar vueltas entre cosquillas a la misma. Sólo te falta reír, pues la sonrisa ya la tienes y la carcajada se disocia con el murmullo que susurras cuando nos rozamos entre movimientos. Y las miradas se pierden al cerrar los ojos entre pequeños gemidos en esta bella agonía.

   Tus piernas ahora coquetean con las mías en una fiesta donde mis dedos se unen ahora que han marcado tu espalda con un pequeño arañazo. Han perdido el interés en tus omóplatos, pero prometen que volverán tras la visita de más abajo. Y es uno de los mejores momentos que llegan al hacerse espacio entre tus piernas y un poquito más allá. Está ahora al descubierto y tus muslos acaban vibrando ante tanta orgía de sensaciones. No sé cuando tu cuerpo empezó a estar tan caliente como el mío, pero volvernos sordos entre gritos de placer parece que será nuestro fin.

   Para no posponer más el desenlace del único libro que me gusta leer, censurado de tantas palabras que me gustaría publicar, pero que se resguardan para un epílogo. Y es que leer siempre me resultó aburrido, salvo cuando compartimos lectura juntos.

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miércoles, 19 de febrero de 2020

CAMINO DE PIEDRECITAS



   Tantas piedras que nos encontramos en el camino y en vez de saltarlas, tropezamos siempre con las mismas. El otro día vi a un pobre desgraciado dándole patadas a una en la que segundos antes se había tropezado. Me acerqué a él y le pregunte qué hacía: 

   "Siempre tropiezo en el mismo sitio con la dichosa piedrecita. Estoy dándole patadas a ver si la levanto del suelo y la aparto del camino"

   Le miré el pie: la zapatilla estaba despuntándose y sus dedos empezaban a sangrar. Le paré y le di mi mejor consejo:


   " La piedra permanece en el suelo y no parece que de momento vaya a moverse. Si sigues golpeando así te vas a destrozar el pie, ¿no lo ves? No seas tonto y vete a comprar una bota más dura antes de seguir dándole patadas al pedrolo. Y ánimo, que ya casi lo tienes"

martes, 13 de febrero de 2018

FRÍA HABITACIÓN


   Recuerdo la clase: la fría clase. Y el día: lluvioso. A través de la vidriosa ventana, no había más pisos a los que subir salvo la terraza. Salir fuera no tenía mucho más sentido que el de calarse los huesos con la fría lluvia. Un día de paraguas en una sala helada. Las clases de tecnología las dábamos allí, pero no era la única. No me gustaba esa clase en demasía. Las bombonas de butano en las estanterías superiores "nos protegían" de darles malos usos. De quemar algo. Algún incidente aislado pasó, ajeno a los ojos del profesor. Tonos azules en un día gris. Esa sala se grabaría con esos colores en mi cabeza. Me gustaba perderme en mi mundo a través de esa ventana amorfa en la que no se veía nada más que el cielo bosquejado, absteniéndose de las palabras del profesor. 

   Dueños de nuestros propios sueños.

domingo, 22 de enero de 2017

MINI MACROS



La bombilla de mi habitación que es deforme la pobre.



   La parte preferida que me cautiva de una guitarra es la madera. Y sí, ya sé que las guitarras están    hechas en su mayoría de madera, pero concretamente la veta de la madera del mástil...Lo adoro.



Fotografiarle siempre conlleva algún que otro arañazo...pero son de esas cicatrices que llevamos con orgullo.



 Sabia es la savia.
   ¡¡Chistaco!! ¿No? ¡¡¿¿No??!! Vaya...




   "El bello príncipe Felipe rescata a la encantadora Aurora". 
   Versión Park of Quinta de los Molinos patada to dictionary cupofcafeconlechewins.



   Sólo la puntita.



   Floreados y estampados.



   Serán las ganas de llorar, tan cristalinas, las que hacen pender de un hilo a tantas lágrimas perdidas.




   1,2,3...Splash! Si recuerdas esa película, es que ya estás viejo.



   Para enmarcar.



   Nuestro Notre Dame madrileño.

LA PERSIANA


Cuando me meto a la cama y me arropo, de entre tantas posturas, posicionarme a la derecha es la que más me gusta...no sé. Y los pies, ¡por Dios! ¡Calor por favor! Es asesino notárselos fríos en estas noches heladas. 

   Y empieza el viaje una vez que me quito las gafas: inmersión a ese mundo desnublado con manchas de luz como protagonistas de la historia. Esas manchas borrosas dibujan siluetas rectangulares en mi habitación; la misma que me gusta mirar esperando a que el aburrimiento venga a mí. Luz proyectada a través de la persiana que juega a contar una historia en la pared. Y ésa es otra: intermitente, diferente...Una luz como la cruz verde de una farmacia: se enciende y se apaga en la pared cada mucho tiempo...el mismo que tardo en dormir, acompañándolo de un bostezo. Verde, tintineante y cuya procedencia sigue siendo un misterio por más que busque su origen a través de la ventana.
De entre todas esas rayas abstractas podrás ver un semáforo cambiante, una farola cochambrosa y un rótulo blanco a pie de calle...aunque eres libre de ver lo que quieras. Siempre lo fuiste y ésa es la magia de lo abstracto.

   Y gracias. Gracias por hacerme ver que no estaba tan solo como pensaba. Que no todo lo que tú ves, lo tenía que ver yo.

   Las últimas luchas del día vienen a mi cabeza y me rindo a la abatalla de algunas de ellas. Busco mi interruptor de apagado, es tarde ya. ¿¿Dóndeeeeee diablos está...?? ¡¡Ah, aquí!!

   Buenas noches.

lunes, 26 de diciembre de 2016

REGALOS DE NAVIDAD 2016



   "Una idea arropada por dobleces de papel, ése será el regalo para mañana"

   Las navidades no tienen porqué ser de color.

   - Escribiendo en papel higiénico -

viernes, 2 de diciembre de 2016

DECÁLOGO NAVIDEÑO EN COMERCIO




1 - Amarás el domingo sobre todas las cosas como fin para descansar de los clientes pesados ( ¡Ah no, que en Navidad se abren todos los domingos!).

2 - No dirás el nombre del cliente en vano (salvo para cagarte mentalmente en su santísima madre).

3 -  Santificarás los "5 minutos más, mamá". El despertador sonará con increíble crueldad, estimulando tus tímpanos y produciendo una reverberación hacia tus huesos y tendones, que activarán los dolores musculares y agujetas varias resultantes de subir y bajar cajas del almacén por la continua afluencia de la clientela en este magnífico mes. No se olvide de sonreír, por favor.

4 - Honrarás a Papa Noël y los Reyes Magos. Son el fruto de que tú puedas dar gracias por trabajar bajo una presión total, con tintes esquizofrénicos-homicidas y un bipolarismo continuado bajo la lucha mental "mátalos a todos...déjalos vivir...mátalos a todos...déjalos vivir...mátalos a todos..."

5 - No matarás...depende. Depende del tocahuevos al que te toque despachar.

6 - No cometerás actos impuros. Ante una cola de clientes impacientes que no han tenido más tiempo que la víspera de Nochebuena o el mismo día 24 (así como Nochevieja y la noche de Reyes), no podrás equivocarte al dar el cambio, ni el rollo de tickets se podrá agotar, ni la red del datáfono se vendrá abajo... Todas, toditas estas acciones serán considerada como actos impuros y tú tendrás la culpa.

7 - No robarás: te robarán. Los clientes te robarán tu paciencia, tu educación y de igual forma, te mermarán la vida hasta ese glorioso momento de cada día en la que tienes la verja totalmente bajada a salvo de los clientes de última hora. Sí, a salvo hasta ése que te pregunta "¿Ésta cerrado?", a pesar de no caber un folio por debajo de la verja.

8 - No darás falsos testimonios cuando te pregunten si estás enfadado o cansado debido a que los músculos de tu cara ya son incapaces de ejercer expresión alguna por la fatiga. Sonreirás pese a los calambres continuados en mejillas derecha, izquierda o ambas a la vez por acción directa de las agujetas pomulares.

9 - No consentirás pensamientos ni deseos impuros salvo con esos clientes que debido a su magnificencia física hacen que te enamores instantáneamente de ellos, siendo lo único bonito a lo que dedicarás una sonrisa sincera.

10 - No codiciarás los bienes ajenos. Sobre todo cuchillos, alfileres, alicates, destornilladores y demás herramientas punzantes de tu local de trabajo con las que agujerear a los clientes diarios.

El día 1 de diciembre llegó. Diciembre ya está aquí.

Feliz Navidad: la veda de los dependientes se ha abierto.

Suerte, compañeros que trabajáis en comercio. No lloréis, sed fuertes.

domingo, 13 de marzo de 2016

LA BODA



   Boda: todavía estoy esperando a los 31. Llevando la alianza conmigo, fuera de la mano eso sí, hasta ese día. En estos dos años que le restan cubriré  los enlaces cámara en mano y es que esta boda, tuvo su miga :)

   Reconozco que ha sido la boda más grande a la que he enfrentado hasta ahora. Madrugar y empezar con fuerza no era el reto: lo disfruté como un enano. Doy gracias a mi "clienta" por contar conmigo, por darme esta oportunidad y por hacerme "sufrir" como lo hizo: taxi para aquí, taxi para allá en busca de la peluquería. La sorpresa fue mayúscula cuando reconocí a las peluqueras, antiguas amigas de hacía tiempo. ¡Gracias  Mixtura Peluqueros por vuestra profesionalidad! ¡Seguid así por la pasión con la que destacáis!

   Por otro lado, probé lo que era montar en un Mercedes-Benz clase S limusina. Sí, presumo de ello porque pocas veces tendré esta oportunidad, así que podéis morir de envidia sanamente. Pero, ¿cómo no iba a dar la nota? No podía quedarme tranquilo sin liarla: me encantó el momento en el que el chófer me preguntó si iba cómodo. A decir verdad, mi asiento se encontraba demasiado adelantado. Le dije que no se preocupará, que ya lo echaba para atrás un poquito. Inocente, metí la mano por debajo del asiento buscando la palanquita para mover el asiento. Debajo no, a los lados tampoco...Me resigné y quedé encorvado. El chófer, preguntándome una vez más si iba cómodo al ver mi posición fetal improvisada, visiblemente incómoda, me ayudó indicando el botoncito a pulsar. Con un "clic" a un botón de no pocos que había en mi puerta, el asiento se desplazó hacia atrás. Magia, encanto y pasión. Me enamoré en ese instante del coche, y si el chófer me hubiera dejado, me hubiera pasado la tarde haciendo combos con la botonera de cada parte del asiento: respaldo, cabecero, etc. Lo quiero.

  La ceremonia transcurrió con los invitados y alguna cara conocida, pero con una gran responsabilidad. Trabajo duro y moverse muy rápido. En mi vuelta en taxi, con el evento ya terminado, el conductor resultaba ser un apasionado de los drones aéreos y de carreras, llegándome a mostrar vídeos de competición suyos. Un viaje ameno pero sin reducción de la tarifa del taxímetro. Pero bueno, ¿no se puede tener todo, no?

   Cuando llegué a mi bloque, con la mochila a cuestas, me paré en el portal. Ahí, entre elegir subir las escaleras o coger el ascensor, llegó un momento muy íntimo, un momento reflexivo en los que cualquiera de las dos opciones me parecía un verdadero infierno. Me colgué la chaqueta en el brazo y me descalcé con los zapatos en la otra mano. La decisión de coger al ascensor me pareció la más sensata, pero no por ello la más llevadera: cada paso hacia la puerta del elevador  se sentía como alfileres a doquier en la planta del pie. Me sentí mujer por un momento, tras una noche de baile con tacones agresivos: la chaqueta hacía las veces de bolso y a mis zapatos sólo había que añadirles tacón para terminar de completar el símil. No sé cómo aguantáis, os admiro de verdad. Cuando llegué a la cuarta planta, el pasillo decidió alargarse más de lo normal. Llegar a mi puerta fue todo un reto dando pasitos, adolorido. No tuve fuerzas ni para tocar el timbre: golpeé la puerta con las pocas fuerzas que me quedaban y gracias al cielo, me abrieron. No hubiera podido sacar las llaves. Me dirigí a la cama, me tiré y lloré. Bueeeeno, no fue así, esto último es mentira. No era la cama, fue el sofá. Pero lo de llorar...una lagrimita de sufrimiento si corrió por mi mejilla.

   Pero es echarle cuento al tema. El trabajo mereció la pena, a pesar de ser la primer macroboda a la que me enfrento. Lo disfruté desde la primera foto y les deseo a los novios la mejor de las experiencias de aquí en adelante.

   ¡¡VIVA LOS NOVIOS!!