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sábado, 6 de junio de 2020

DEJA QUE SE VUELE



   Y deja que se vuele...

    Sopla que te sopla, me deshaces entre tus manos. Y tiende a darse en los mejores días, en esos que parecen imbatibles. Cuanto poder tiene la ignorancia, amigo del olvido de aquello de lo que una vez nos reíamos tanto y compartimos. Ecos que se desdibujan ante una brisa más suave que el soplido con el que ahora me desarma trocito a trocito.

   Me tienes frágil, inacabado y con un par más de tus suspiros: roto. Entre tus manos, observándome fijamente. Me gustaba que lo hicieras, nunca fue de otra manera. Pero no como hoy, al otro lado de un vidrio extraño, retorciéndome con cada halo de tus labios.

   Y deja que se vuele, todo aquello a lo que jugamos juntos. Se pintan y se desgarran sonidos de todas partes que no entendemos : ahora me hablas pero no alcanzo a oírte. Ahora te hablo y ni yo me entiendo. Mudo yo, muda tú. Completos desconocidos que se hablan y no se reconocen . Sonidos garabateando por nuestras bocas. Eso es: simplemente sonidos. Y ninguno de los dos se para verdaderamente a escuchar llenando esta conversación de un ruido ensordecedor.

   Tan raro es ahora que entiendo porque soplas con fuerza hasta el último atisbo de lo que fuimos.

   Y ahora, deja que se vuele.

jueves, 7 de julio de 2016

ME HE CAGAO




   ¡Dani, pon nombre a las fotos! ¡Un título o algo!

   Me cuesta un montón poner título a una foto a no ser que nazca de una de esas ideas locas escritas. Ahí primero nace el texto y luego la fotografía. Pero hoy no fue así. Ésta sí tiene nombre, la he llamado:

   "Me he cagao"

   ¿Es importante contar una historia con nuestras fotografías, no? Eso dicen muchos...Pues nada, más contada no puede estar: noche de tormenta veraniega en un Simancas madrileño, lluvia, truenitos, luces y esas cosas. Dani con su cámara desde un cuarto piso, mojándose con algunas gotas intrusas que se cuelan por la ventana. De repente se ilumina el cielo, truena con fuerza y ya está. 

   "Me he cagao"

   Buen título para una foto, ¿no? Dani cierra la ventanita, apaga la cámara, apaga la luz, se va a un rincón y llora. Que truenaco cayó. Su madre, la mía y la tuya. Cómo se quedaron los edificios iluminados y las gotas congeladas en el aire, junto con el grito que pegó la vecina, os pueden ayudar a haceros una idea del trueno que se pudo escuchar.

   Si me cague o no, literalmente, es una cosa que os dejaré meditar a vosotros. ¿Y es que la cosa  va de que las fotos cuenten una historia, verdad?