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jueves, 25 de agosto de 2016

BAJA DE LAS NUBES


  
   Ayer me di cuenta de que vivo en una nube. No son como la del resto, blancas y diseminadas en el cielo, no. La mía tiene un color.

   Vosotros, nosotros, ellos...Nuestra "realidad" es bien diferente. Tuvo que venir el verano con sus cielos despejados para darme cuenta de esta vaga ilusión. "Sopló y sopló y las nubes disipó". Cliché de un cuento de cerdos y lobos con piel de oveja...

   Y ella me dijo que era la nueva moda: un no sé qué de "anticuados" y algo más sobre  no haber motivo para enfadarse. ¿Cómo no puede haberlo si no hay nada en lo que apoyarse sobre seguro?

   A propósito de mi nube: salto en esa esponjosidad  amarilla. La llamaban Kinton. Va tomando altura en este cielo desnudo, con un sol cansado, riéndose de los corazones puros.

domingo, 24 de julio de 2016

POKEMONGO





   Alfonsito mira desde arriba a todos esos jóvenes sentados en las escaleras bajo sus pies. Generalmente, los chicos miran al estanque, bromean, se ríen, se levantan, se sientan. Los más atrevidos tocan la guitarra mientras son coreados. No faltan las parejas que se abrazan y besan. Pero hoy no, Alfonsito se pregunta por qué ninguno mira el paisaje. Se pregunta la razón de tanto silencio y de que todos se encuentren mirando hacia las pantallas de las máquinas que tienen en sus manos, tecleando complusivamente. Cada cierto tiempo llega otro grupo que sin articular palabra entre ellos, se sienta y mueve sus pulgares. Le sorprende particularmente la cara de aburrimiento de una chica que sin móvil en la mano, parece acompañar a dos amigos. Parece porque sólo está ahí, sus compañeros se encuentran demasiado ocupados mirando a sus teléfonos.  Alfonsito está perdido, su caballo le había contado que esas "máquinas" se llaman móviles y que servían para comunicarse. Lo que Alfonsito no sabía es que hacía pocas semanas Pokemon Go había llegado a manos madrileñas.

   Alfonsito los mira una vez más, parados, en silencio y sin prestar atención más que a sus móviles.

   "Menos mal que las modas son pasajeras"

   Su caballo reniega con la cabeza y relincha:

   "Así es, pero la estupidez humana, no".