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viernes, 31 de julio de 2015

¿DULCE O SALADO?




   Hoy vino una amiga a verme al trabajo. En su mano derecha un libro: eso me recordó que aún tengo pendiente por terminarme "Valentina y el cuarto oscuro". Ella misma me lo prestó hace tiempo. Su nueva adquisición no pasaba inadvertida, siguiendo la línea del anterior. La portada estaba ilustrada con 3 ositos....hmmmm, demasiado juntos, dejémoslo ahí, en demasiado juntos.

   No dire nada más. Nunca me gustaron los tabúes. No hay imágenes sucias, sólamente mentes sucias. ¿Qué crees que ve un niño de 5 años si le mostrases esta foto? 3 gominolas. Acto seguido te preguntará:

    "¿Me compras chuches?"

   ¿Qué es lo que ves tú? Ah, ya. Lo sé, no hace falta que contestes. Y tranquilo: yo también vi lo mismo.

   La idea  me vino después de ver la portada del libro de mi amiga, el tiempo libre de verano hizo el resto. Cómo conseguir los brillos de los oseznos fue la parte más divertida, dejo rienda suelta a tu imaginación, persona que me estás leyendo. 

   Pero la foto no es mía como tal. Injusto sería no mencionarla a ella: ¡Gracias Anna Morales Photography! Un trabajo suyo sólo que con un osito más  que quería juerga.

lunes, 27 de julio de 2015

ME REPITO


   Los "paisajes oscuros". De esos a los que estos 3 meses estamos tan acostumbrados. Lo que no me deja dormir es la repetición. Condenarse a hacer lo mismo una y otra vez. Pero cuando uno está con un mando quemando su vida en la consola y entre pantallas de cargas, ladea la cabeza y observa estos atardeceres, le da igual repetirse. "Pause" momentáneo a la consola.

   - ¿No te dicen nada si te ven haciendo fotos? No se pueden hacer fotos a las casas de otros - la persona a mi lado tiene sus dudas.
   - Me da igual. No estoy haciendo fotos a nadie, simplemente al cielo. Los vecinos del edificio de enfrente no son tan guapos.

   Hay paisajes más agresivos allí fuera. Los habrás visto. Prácticamente éste no tiene nada especial. Es sencillo, simple. Tres colores. Una imagen continuista. También son vacaciones para mí al fin y al cabo.

    Repetición: no es lo que busco ni lo buscaré nunca. Pero a veces, simplemente, quiero disparar el disparador sin preguntarme si hay un motivo por el cual hacerlo.

    Al volver a la partida pausada, me doy cuenta de que la consola se apagó por sí sola tras más de 20 minutos sin tocar un botón del mando.

miércoles, 22 de julio de 2015

AL OTRO LADO DE LA VENTANA


   Abres los ojos y te encuentras esto. Hoy despertaste boca arriba. La sensación que te produce es mucho mejor que la imagen que puedo describirte.

   Es verano pero no hace calor. El aire fresco que se cuela desde la calle no puede ser mejor. Tus ojos se pierden en el cielo, en un infinito entrecortado por los restos de las nubes. Respiras profundamente saboreándolo. Te lo recordaré en estas líneas una y otra vez sin cansarme.

   Los edificios reposan en una tesitura calmada. Nadie se asoma, nadie está. Puedes ver gorriones volar en el aire, jugueteando con carreras y dibujando sus trayectos en el cielo en forma de líneas. Se cruzan entre ellos en perfecta sintonía, sin chocar. No parecen errar como a veces nosotros lo hicimos. Pero ése no es el tema esta mañana.

   Nunca te gustaron los cantos de los pájaros. Hoy, se vuelven revigorizantes. Cantan a lo lejos y transmiten pausas acompasadas. En una postura completamente relajada, con una mano sobre la cabeza en lo que hace las veces de almohada. Tu otro brazo está entornado a ella.

   El aire pasa por encima tuyo y la toca. Es tan reconfortante que la hace estremecerse y estirarse, para volver a relajarse entre una sonrisa. Ella también sabe que ya amaneció.

   Retornas a mirar a la ventana:  las nubes,  la tranquilidad, los edificios, el ventanal y los sonidos de un Madrid que ya empieza a ponerse en pie.

   ¿Pero nosotros?

   Tranquila, hoy no hay prisa.

jueves, 16 de julio de 2015

EL SOL Y SU CARRERA





   ¿Por qué el sol se esconde tan rápido?

   Es que es ver que sacas la cámara y empieza la cuenta atrás: tic tac, tic tac, tic tac... ¡Y no es una cuenta relajada! A través del visor observas que no se va a dejar hacer la foto, de que no se quedará quieto para ti, no...Se mueve a una velocidad que no es normal, lo está haciendo aposta, lo sabes...lo sabe.

    ¿Y como no? Miss Farola estará ahí para hacerte mover más que nunca:

    - ¿Quieres un punto de vista diferente, donde yo no salga? ¡Jé! Pues búscalo, majete.Yo me planto en todo el medio. ¡YO SOY EL MEDIO!

   - Gracias hermosa. Usted siempre tan predispuesta.

  Y así se dan las cosas: una tras otra, cuesta abajo. A moverse toca para que la señorita no aparezca...Un árbol, otro que se atreve a saludar por ahí, miss Farola, un conductor que se te queda mirando mientras haces la foto, los niños de una pareja que también te observan raro, el autobús que se marcha porque no le importa nada tu foto y lo que tengas que tardar, el sol que te saca el dedo mientras se va a dormir y un edificio "subexpuesto".

   "Textos de trayecto", en fin. ¡Me paso de parada!

martes, 30 de junio de 2015

UNA ALUCHE PERDIDA


  
  
  Hoy perdí una foto. Bueno, no sólo una. Tres en total.
 
  La primera fue una de esos atardeceres en los que el naranja y el rosa se acuestan juntos. De copiloto en un coche de camino a...bueno, de camino a algún lado. En el tiempo entre esos tres colores de un semáforo hasta que se decida darnos preferencia, miro el retrovisor derecho. Una imagen reconocida, una foto desgastada por el gran número de imágenes prácticamente idénticas que hemos visto en galerías y la red internauta, pero de esas instantáneas que valía la pena captar, no obstante. Eso la hacia diferente: el sol amarillo jugando al escondite con un edificio, cerca de una de sus esquinas. Como si estuviera esperando a que pusieramos nuestros ojos en él para esconderse. Si apartabamos la vista volvía a moverse,  ocultándose de nosotros tras el edificio cada vez que le mirábamos.  La tesitura detrás de si era ese naranja fusionándose con locura con el rosa. Un cielo bonito...¡más que eso! Y todo en un paisaje urbano. Esos paisajes que, en lo personal, relego a un segundo plano siempre que puedo elegir entre una montaña, un bosque o el mar. Aún así, los coches que desde el suelo se fugaban hacia ese juego que tenían el edificio y el sol, no hacian sino contribuir a una escena llena de un "algo".
  
  La segunda fue la luna.  Pasadas una hora de la primera foto perdida y tras todo el día, las nubes también querían acabar el día. La noche ya estaba casi impuesta, pero La Peseta se ha convertido en un barrio especial. Como ya dije, en un ambiente urbano ha sabido regalar buenos atardeceres y aún quedarán los anocheceres no retratados. Las luces de los coches  y las farolas compitiendo con la señora luna. No necesito argumentos para defenderla. Recordé la foto que apenas 24 horas una amiga me había mostrado de la luna, fotografiada con su objetivo nuevo. Y da mono: más cuando coquetea en el cielo con las nubes desapareciendo y asomándose, desapareciendo y asomándose, desaparecien...en fin, tú ya me entiendes.
Pero me  distrajo otra cosa: la eterna Aluche.

   Eras una estación desconocida hace un par de años y aborrecía tu existencia. Sí, así era. Te odiaba a muerte. Y albergando el Cercanías Madrid - Renfe, con lo mal que me llevo con él...¿Pero ya he sido demasiado egoísta durante los últimos meses, no? No fue todo así: hemos vivido frío y calor sofocante. Unas risas y unos no pocos cigarros. Enojo por la hora y rabia al ver pasar el último autobús que nos llevaba a casa. Y como consecuencia a veces, carreras contrasemáforos para alcanzarle dos paradas más adelante. Nos hemos calado de agua ahogados por las gotas de lluvia mientras cabezones, intentabamos conseguir una foto de una farola entre árboles mojados. Las noches en la fuente iluminada en verano y algún que otro "book" improvisado. Hemos compartido lecturas junto a ese hombre que es fiel a la estacion, inamovible al paso del tiempo y de la gente. Cabezazos a una mampara de cristal. En esa estación nos enamoramos y a la vez fuimos perdiendo la ilusión. También se han compartido lágrimas y se ha sido testigo, así como vivido, la pérdida de amigos y la alianza con otros. Y no sólo eso, muchas más cosas, supongo...Sería egoísta, muy egoísta  por mi parte a decir verdad, no reconocértelas. Y hoy, sin ir más lejos, volver a perder el bus.

   Elegí que así fuera por hacer una foto más. Un disparo que no va a ninguna parte y que fue sinónimo de la vagancia: disparando sin moverme del sitio. Aunque tenía su porqué: un metro que estaba por llegar para completar la toma no hizo sino rogarse minutos suficientes como para perder la magia de la foto y como no, el autobús, y esto pasa muchas veces , ligada a la propia incompetencia. Si hago un balance de ti, Aluche,  me has dado más pérdidas que alegrías. Gracias por ello. De verdad, es un gracias sincero.

   Ahora toca andar. El autobús ya se fue hace rato y ni la carrera más grande me hará cogerlo. ¿Y la noche hasta mi destino? Demasiado calurosa...agobia. Miro arriba buscando un alivio en el aire. La luna. Sigue intimando con las nubes.

   "La noche todavía no esté quizás totalmente perdida"

  Camino rápido intentando que no se cansen de jugar. Necesito el teleobjetivo de mi cámara y no está sino guardado en casa. Cuando apenas me quedan un par de calles para llegar, las nubes empiezan a disiparse y comprendo que esta noche, también se ha perdido.

  Tres pérdidas totales en el día de hoy. Y tú, Aluche, ya no estarás entre ellas nunca más.
 
 Aún así: gracias por todo.

jueves, 11 de junio de 2015

¡RAYOS Y TRUENOS!



   Un profesor de lengua y literatura de mi colegio me dijo una vez que una persona culta no era aquella que sabía hablar con palabras extravagantes, propias del nivel más "fino" o aristocrático de la sociedad, haciendo que sonasen de manera rimbombante desconocidas para la mayor parte de los oyentes. Una persona culta era aquella que sabía adaptarse a varios registros del lenguaje sin importar cuales fueran.


   ¿Por qué digo esto? No tengo ni la más mínima idea. Quizás sea porque son las 3:12 de la madrugada y no sé cómo orientar este texto: ¿lo intento hacer ingenioso o me expreso al estilo "Ghetto-Bronx"? Lo último. Y es que a veces "el registro" no pasa por otra cosa que ésta: saber que palabras usar, aunque todas entendibles, acorde a lo que se quiere contar.

   Y no me hagas caso: me duele la cabeza.

   Tardará algo de tiempo hasta que me vaya a dormir o al menos lo intente. Fue un día para olvidar: algún que otro cliente pudo haberse tragado sus fotos de carnet crudas y los niños venían con fuerzas, burros y con berrinches. Para colmo, el dolor de cabeza ha sabido darme su mejor abrazo en la tarde de hoy. Solo no he estado, desde luego. Y aún ahora,  bajo esta lluvia resentida que se estrella contra el suelo rabiosa, no desaparece. Se alivia por momentos tras abrir la ventana y  sentarme sobre la mesa. Enciendo la cámara y me pongo a grabar las gotas suicidas. Con algo de suerte capturaría miprimer rayo. El viento es suave y relaja:eso hace despejar las ideas.

   No es coincidencia que esté despierto. Esta noche casi me hace sentir afortunado. Me recuerda que las ideas también han llovido últimamente a mi cabeza. Todo apuntado en una agenda cochambrosa verde, símbolo de esperanza. Verde y esperanza...no sé de qué. Pero tuve que dejarla ahí, aparcada junto a ese libro al que tanto aprecio tengo. El único que he conseguido leerme entero tras 9 años, casi 10. Y lo dejo todo a un lado junto a una taza y unos lápices de colores. Tendrán que esperar...

   Y para todo hay una primera vez: mi primer rayo capturado. El título de una foto, si es que me da por bautizarla, nunca lo doy por la foto en sí, sino por el escrito que lo acompaña. Hoy es distinto. Os presento: "Mi rayito de caca". Me atrevo a firmarla porque hasta mis engendros lo merecen. Y los quiero como tal.
   Aún queda mucha noche y la tormenta ya se ha calmado. Vuelvo a la mesa donde dejé el libro y las pinturas. Bebo de la taza y la vuelvo a apoyar sobre la mesa. "Mañana te recojo" es lo que la digo mientras voy a dejar el libro en su estantería. Encima de él deposito las pinturas para acordarme de lo que tendré que hacer mañana por la noche. Apago la luz y las dejo intimidar mientras me alejo.

   Enciendo el ordenador, inserto la tarjeta SD y descargo la primer imagen de mi futuro libro: "Obras engendras Volumen I". Mientras el Photoshop se abre para firmarla, el bloc de notas bosteza, preparándose para su función.

   Empiezo a escribir...las 3:31 A.M.