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viernes, 31 de julio de 2015

¿DULCE O SALADO?




   Hoy vino una amiga a verme al trabajo. En su mano derecha un libro: eso me recordó que aún tengo pendiente por terminarme "Valentina y el cuarto oscuro". Ella misma me lo prestó hace tiempo. Su nueva adquisición no pasaba inadvertida, siguiendo la línea del anterior. La portada estaba ilustrada con 3 ositos....hmmmm, demasiado juntos, dejémoslo ahí, en demasiado juntos.

   No dire nada más. Nunca me gustaron los tabúes. No hay imágenes sucias, sólamente mentes sucias. ¿Qué crees que ve un niño de 5 años si le mostrases esta foto? 3 gominolas. Acto seguido te preguntará:

    "¿Me compras chuches?"

   ¿Qué es lo que ves tú? Ah, ya. Lo sé, no hace falta que contestes. Y tranquilo: yo también vi lo mismo.

   La idea  me vino después de ver la portada del libro de mi amiga, el tiempo libre de verano hizo el resto. Cómo conseguir los brillos de los oseznos fue la parte más divertida, dejo rienda suelta a tu imaginación, persona que me estás leyendo. 

   Pero la foto no es mía como tal. Injusto sería no mencionarla a ella: ¡Gracias Anna Morales Photography! Un trabajo suyo sólo que con un osito más  que quería juerga.

jueves, 25 de junio de 2015

PÚSOME MORADO


   El calor parece haberse instalado en Madrid, por fin. Gala de ello lo hacen esas buenas noches frescas y los paseos a toda leche. Pendientes están las fotos nocturnas que a modo de experimento y robando su paciencia, ando haciendo. Algunos lugares me los conozco, otros no tanto. Aunque estas fotos sin sol siguen en pañales. No creo que salgan a la luz para la impaciente de turno.

   Ahora no es tanto así. Míralas. No es de noche y ellas, son las últimas que quedan de una bolsa llena de chucherías. Una tan llena que da corte ponerla en la báscula y oir "cantar" a la dependienta el precio ante la atónita mirada de los que están detrás tuyo esperando su turno. Una bolsa que ningún adulto se atrevería a comprar a su hijo. Las horas de la comida trabajando en la tienda y tan cercanas a julio empiezan a hacerse cuesta arriba. ¿Qué es lo que tengo? Moras.

   La mora roja, la mora negra y la mora...¿azul? Ésa es una impostora, pero como todo en la vida, su sabor  es prohibitivo, dejando a sus otras dos compañeras marchitándose a su lado. Las coloco en el metacrilato y enciendo la cámara. Estas versiones dulzonas son polidrupas y  tienen más de 700...hmmmm, ¿puntitos? ¿Bolitas pequeñas? Sí, no soy científico en mis horas libres ni matemático: las conté "one by one"....¿Y tú, qué me dices? ¿Acaso nunca te las has metido en la boca ,"desnudándolas", para volver a sacarlas tras un rato de rechupeteo y decir a un amigo: "¡Mira!"?  Que esa persona nos sonría reconociendo nuestro esfuerzo es un refuerzo positivo a nuestra persona. Lo hemos hecho todos de pequeños y no tan pequeños, y si no es así,  es algo  que deberías hacer ahora mismo.

   Si estás tan aburrido como yo, ve a una tienda de golosinas. Sin miedo. Pide unas pocas de estas moras y haz lo que te digo. A veces, somos esclavos de las mismas acciones y experiencias a pesar de estar tan lejos el uno del otro. Por esa magia es por lo que el ser humano empatiza con otro.

   ¿Sobre que les pasó a las moras, dices? Me las comí, la primera de todas ya deberías saber cual.