jueves, 6 de octubre de 2016

SE ME VA LA PINZA



Dormir.

Knock out / K.O. o fuera de cobertura.

5 minutos más.

¡La manta es mía!

Dolor de cabeza.

Sueño.

Insomnio.

Más sueño.

Ése es tu lado, éste el mío.

Miiiii manta.

¡¡Dejad de picar la calzada por la mañana, obreros!!

Fotos de carnet caca.

Niño, deja de llorar.

Niña, no pipi en la tienda.

Comprar Assassins Creed Syndicate.

Viciarse.

Dormir.

Llorar.

Ojeras.

5 vueltas en coche en una mañana son muchas.

Organización de la semana.

Secreción lagrimal (llorar de nuevo).

Deshidratación.

Sollozos.

Viaje largo.

Repaso de la organización semanal.

Risa nerviosa en sinónimo de desesperación.

Lloros compulsivos.

Tierra, trágame.

¡Que me tragues!

Aprender a colocar sillita del bebé.

¡Soy Batman!

Los intermitentes existen, no sólo sirven para hacer ruido en el coche.

Rivas, se os ha ido la mano con las rotondas.

Rivas, se os ha ido la mano con los resaltos.

Rivas, me estáis rompiendo la suspensión del coche.

Rivas, se os ha ido la pinza.

Rivas, se me ha ido la pinza.

Resumen de la primera semana de octubre como tal.

lunes, 26 de septiembre de 2016

ISABEL



   Después de una tediosa semana de trabajo, fotos de carnet de niños llorando por la vuelta al cole y una niña que me dedicó una linda meada en la tienda, esperaba sobar como si no hubiera un mañana.



   Pero nada más lejos de eso, "ella" había nacido, por lo que el domingo no pudo quedarse sin un book de fotos. Nos salió guerrera, eso sí y comilona; pero fue una magnífica experiencia.                                                                                                    


miércoles, 14 de septiembre de 2016

FAN



   Hay gente que se levanta todos los días con algo que escribir: tienen ese don de las palabras mágicas. Por Dios, yo ni siquiera tomo fotos todos los días. Y últimamente cuando lo hago, es en blanco y negro. En un mundo que está empezando a perder su color. En una escala de grises emborronada donde sólo existe un blanco o un negro. Y donde, hoy, me repito.

   Y ahora que una nube derramó una minúscula gota sobre la ventana de mi coche, me alegro de que el verano termine. Es gustoso para mí dedicarle una sonrisa maliciosa, levantar el dedo corazón de mi mano derecha y decirle al oído: " No tengas prisa por volver, majo"

   Las aspas de este viejo ventilador giran en el poco tiempo de vida que le queda en un funesto septiembre, en su espiral infinita de monotonía.

   "Escribiendo en papel higiénico"

P.D: Me acabo de enterar que ventilador en inglés es FAN.

DE REGRESO DE LAS VACACIONES




   Las nubes también estaban de vacaciones. Sólo faltaban ellas ahora que todos los becerros han vuelto. Que se queden arriba por un tiempo y poquito a poco vayan tapando el cielo entre tantas luces difusas.

jueves, 25 de agosto de 2016

BAJA DE LAS NUBES


  
   Ayer me di cuenta de que vivo en una nube. No son como la del resto, blancas y diseminadas en el cielo, no. La mía tiene un color.

   Vosotros, nosotros, ellos...Nuestra "realidad" es bien diferente. Tuvo que venir el verano con sus cielos despejados para darme cuenta de esta vaga ilusión. "Sopló y sopló y las nubes disipó". Cliché de un cuento de cerdos y lobos con piel de oveja...

   Y ella me dijo que era la nueva moda: un no sé qué de "anticuados" y algo más sobre  no haber motivo para enfadarse. ¿Cómo no puede haberlo si no hay nada en lo que apoyarse sobre seguro?

   A propósito de mi nube: salto en esa esponjosidad  amarilla. La llamaban Kinton. Va tomando altura en este cielo desnudo, con un sol cansado, riéndose de los corazones puros.

lunes, 8 de agosto de 2016

LLÁMAME: UNA SOLA LLAMADA



   El dibujo no es mío. Y suerte he tenido de no salirme de las líneas. Un dibujo en un banco de imágenes. Ningún autor presente en la ilustración. Ningún nombre.

   La tienda situada cerca del metro Bilbao no tuvo prisa por abrir hoy. Pese a que llegarían a pasar 40 minutos de la hora indicada en su horario, no hizo acto de presencia. Durante los primeros minutos di una vuelta para malograr alguna foto mientras la cámara se derretía en mis manos, deshidratándome con cada pasito y ligando con la tímida sombra que se escondía de mí. Después de varios rodeos a las calles, decidí sentarme a esperar a que abrieran sentado en la acera. El móvil fue el que me salvó del aburrimiento. Hasta un mensajero se paró en la puerta del local e hizo un gesto de desaprobación antes de irse. Los minutos siguieron pasando.

   Absorto en mi mundo, perdido en instagram, alcé la cabeza al sentir un llanto. En la acera enfrente mío, entre dos coches, yacía una mujer de rodillas, con la cabeza clavada en el suelo mientras lloraba. Un viejecito en su acera fue más rápido y la atendió primero. Pensé que se trataría de algún tipo de violencia de género. No pude estar más equivocado. Al acercarme, la mujer lloraba junto a su mascota, sujetando aún la correa con fuerzas, mientras el animal se encontraba inmóvil tumbado en el suelo. El pobre bulldog se echó fatigado en la acera y no pudo levantarse más. La mujer no dejaba de llorar y a pesar de echar las manos al móvil para llamar a un veterinario, nos dijo que ya había llamado ella. Venía de ahí, a un par de manzanas de donde estábamos, por una revisión de la piel del animal: nada más. La mujer me dijo que creía que ya no respiraba. Me clavó los ojos, pidiendo una mentira. Me acerqué al perro y comprobé lo que ya todos los curiosos alrededor vaticinaban. No pude sino darle el pésame. A los pocos minutos llegaron las veterinarias corriendo, las cuales cerraron la clínica para atender al perro. Comprobaron que había fallecido y tras animar a la dueña, se llevaron al animal al local para tramitar la recogida. Sin duda un día de asco, más para ella, sin duda.

   Sin saber el nombre del pequeño perro. Donde cada fotografía cuente una historia. Y porque no todas son bonitas.

jueves, 4 de agosto de 2016

PERDIDO EN UNA ESPIRAL DE LUCECITAS



   La semana de doblanza ya se me está haciendo cuesta arriba: la primera lagrimita está cayendo desde mi ojo derecho. A dos días de terminar de cubrir vacaciones, no sé si lloro de desesperación o de esperanza. Y sí, así soy yo, lloro por un sólo ojo. Soy un chico fuerte.

   Las horas valle, sobre todo las de la tarde, son las más letales. En estos "descansos" de agosto las ideas tontas y sin sentido llaman a la puerta del cerebro para no aportar nada nuevo, pero...ahí están. Perdiéndome en una espiral de lucecitas.

   Y Teddy está también de vacaciones...