solamente pude acariciarte con la punta de mis dedos"
domingo, 17 de enero de 2016
viernes, 15 de enero de 2016
LUCES EN LA NIEBLA

Uno de los pequeños "Rincones de Madrid", epicentro de muchas historias. Uno de mis favoritos a pesar de su sencillez: la autopista cruzada, separando la estación de metro y las Cuatro Torres. La descripción no puede ser más simple.
Una neblina inundando el paisaje, de la que las torres no pudieron escapar. De acompañante, una fina lluvia repiqueteando en la cámara y mojando un objetivo para nada luminoso. Aguantar la respiración por la noche y con el frío desafiante hicieron que evitar cualquier trepidación en la toma fuera un reto.
De esos pocos "Rincones de Madrid" que conozco, uno a los que más apego tengo por las veces que visito en mi rutina. Frente a frente al cruce de personas cuya complicada vida no les deja una tímida ojeada por debajo del paraguas que portan, resguardándose de la lluvia. Y aunque como muchas veces, no haya sacado la verdadera belleza que guarda tras de sí, es un paso más al día que logre sacar las Cuatro Torres juntas, una detrás de otra y esta vez sí, sin jugar al escondite con la niebla.
De esos pocos "Rincones de Madrid" que conozco, uno a los que más apego tengo por las veces que visito en mi rutina. Frente a frente al cruce de personas cuya complicada vida no les deja una tímida ojeada por debajo del paraguas que portan, resguardándose de la lluvia. Y aunque como muchas veces, no haya sacado la verdadera belleza que guarda tras de sí, es un paso más al día que logre sacar las Cuatro Torres juntas, una detrás de otra y esta vez sí, sin jugar al escondite con la niebla.
Un cigarrito de última hora y de vuelta al suburbano, donde perdemos toda identidad.
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domingo, 10 de enero de 2016
LA LUZ DE UNA VELA
Proteger la llama con las manos, rodeándola, fue la opción que se gestó en mi cabeza. Una luz que una vez nacida, podía mantenerse por sí misma. En ese vacío, en esa "nada" era reconfortante verla.
Sabemos desde el primer momento que tocamos una llama, lo mucho que quema. Lo que duele. Pero ahí se mantenía encima de la mesa de madera, bailando con los pequeños movimientos al desplazar la vela que la daba vida. Danzando con la veta de la mesa, dibujando sombras que parecían que por un momento fueran a desvanecerse junto a la luz que las sostenían.
Al rodearla con las manos intentando recrear la imagen de mi mente, me quemé. Quema, recuerda: es uno de sus atributos más conocidos. Si la tocas, te hiere. Y si eres capaz de permanecer junto a ella, no hará sino dejarte una cicatriz por tu ineptitud. Sabemos que su calor es reconfortante contra el frío. Sabemos también que su luz nos da un soplo de aire fresco cuando no vemos nada. Pero sabemos que estar muy cerca de ella...bueno...lo sabemos...
No logré la fotografía que quería. En vez de eso, aproximé mi mano para tocarla una vez más. Para sentirme arropado con su calor. A pocos centímetros de ella y tan distante a la vez, ya empezaba a doler. A penetrar por la piel como una aguja.
No había razón para quemarse. Retiré la mano y soplé: pues es así como los deseos se cumplen al matar la luz de una vela.
Al rodearla con las manos intentando recrear la imagen de mi mente, me quemé. Quema, recuerda: es uno de sus atributos más conocidos. Si la tocas, te hiere. Y si eres capaz de permanecer junto a ella, no hará sino dejarte una cicatriz por tu ineptitud. Sabemos que su calor es reconfortante contra el frío. Sabemos también que su luz nos da un soplo de aire fresco cuando no vemos nada. Pero sabemos que estar muy cerca de ella...bueno...lo sabemos...
No logré la fotografía que quería. En vez de eso, aproximé mi mano para tocarla una vez más. Para sentirme arropado con su calor. A pocos centímetros de ella y tan distante a la vez, ya empezaba a doler. A penetrar por la piel como una aguja.
No había razón para quemarse. Retiré la mano y soplé: pues es así como los deseos se cumplen al matar la luz de una vela.
lunes, 4 de enero de 2016
PEQUEÑAS CICATRICES
"Las cicatrices. Unas nos las hacen en la mente. Otras, en el corazón. Y algunas, sólo unas pocas, en la piel. ¿La combinación de las tres por una misma causa? Pruébalo".
No hay nada mejor que comprobar el equipo nuevo en casa. Flash nuevo, cámara nueva, objetivo nuevo..da igual. Hay que probarlo en casa, sobre el terreno sería un suicidio. Referente al modelo: eso ya fue más difícil cuando solamente se encuentra el pequeñajo, Mr. Iron Cat, dispuesto a dar guerra.
Para ser sinceros, la réflex estaba guardada en su mochila, esperando, como la fiel compañera que es, al día siguiente. No me encontraba más que jugando con Iron tirado en el suelo. Éste, resguardado en una caja de leche Pascual, soltaba zarpazos a un cordón de la sudadera que llevaba puesta. Se quedó enganchado con sus uñas a la tela mientras asentaba minúsculos mordiscos. Y vi la foto.
Me dirigí a la habitación a por el equipo y lo siguiente no fue más que hacerle las fotografías. ¿Quién dijo niños? ¿Los niños, difíciles? ¡Bah! Probad a coger la cámara con un 50 mm a F/2 con un flash en ella mientras la otra tira del cordón estimulando a la fiera. ¿El enfoque automático? No, valientes: manual. ¡¡Manual a F/2!! La siguiente pregunta es "¿con que mano?" Mano...¡JE! ¿Mano, decís? ¡Dedo! ¡El meñique más concretamente! ¡Sí, señores, el meñique de la misma mano que agarra la cámara con el flash! Venciéndose por el peso de la cámara. La morfología de mi meñique está poco a poco cambiando con el tiempo, adaptándose a este tipo de situaciones. Ríete tú del tipo ese que dice lo de chuparse el codo...
"Las cicatrices. Unas nos las hacen en la mente. Otras, en el corazón. Y algunas, sólo unas pocas, en la piel. ¿Y otras? Bueno, las demás nacen de un gato que araña"
Y se corre un plus de peligrosidad al tratar con un gato. El título bien os lo presentaba...cicatrices. Sí, unas cuantas en la mano van ya. Al menos se que el equipo nuevo funciona. Voy a por una tirita. ¿Botiquín, por favor?
jueves, 31 de diciembre de 2015
DE LOS BESOS QUE TE DEBO
De los besos que te debo, el primero.
De las luces de Madrid que se proyectan desde un cuarto piso, desdibujadas, a través de tu ventana. Protegidos del frío, del ruido de la ciudad. Ha sido la mejor noche para huir de ellos.
De tu perfume que se hace okupa en mis manos y permanecerá en ellas tiempo, para cada vez que acuda a ti cuando no estés. Buscándote en esencia sobre ellas, con tu olor en mi ropa y en las manos.
De ese primer contacto de mis labios con tu piel. Desde la punta de tus dedos oteando hacia arriba y subiendo poco a poco, con paciencia, atendiendo a cada detalle y movimiento que nace de tus tobillos a tus piernas...y a través de ellas.
De cada pequeño rincón besado. De un sutil giro para no olvidar resquicio alguno en la escalada hacia tu espalda, en los espacios olvidados a menudo en ella.
De los hombros sobre los que cargamos el peso de nuestra vida, con mis labios beso a beso en ellos mientras mis manos vuelven loco tu ombligo. No sabes lo que te pierde más hasta que suben haciendo surcos hasta tu pecho.
De las puntas teñidas de tu pelo que me hacen cosquillas en la cara y sin mediar palabra alguna.
De tu cuello violado por mis besos hasta llegar a tus labios.
Del primer beso de tres que te debo que ahora se congela en el vaho de la ventana.
De tus labios rojos que permanecerán inmortales en esta fría noche.
De tus labios rojos que permanecerán inmortales en esta fría noche.
lunes, 28 de diciembre de 2015
HADA MÁGICA
Año dos mil quince.
Lo escribo con letra para intentar darle más valor del que tiene realmente para mí. Y la foto no es la mejor, ni mucho menos. Nada más que una excusa intentando justificar la mediocridad de las fotos de este año. Sí, ése es mi balance: mediocridad fotográfica.
Lo escribo con letra para intentar darle más valor del que tiene realmente para mí. Y la foto no es la mejor, ni mucho menos. Nada más que una excusa intentando justificar la mediocridad de las fotos de este año. Sí, ése es mi balance: mediocridad fotográfica.
Las hadas son caprichosas según ciertos escritos. Relacionadas con la naturaleza a veces son representadas como inocentes y otras tantas como perversas. Pocas veces con un carácter maligno como tal, con capacidad de hacer daño a propósito, no...es más bien un comportamiento travieso. Así ha sido este año: caprichoso...temperamental. Le saludaré gustosamente con la mano mientras se marcha con la última campanada. Espero no atragantarme...
Pero no me centraré sólo en lo negativo. Las pérdidas han traído muchas cosas buenas y se ha aprendido en lo único que ahora mismo me llena: la fotografía. Cierto es que no ha sido un año muy fotero debido a la gran cantidad de "peros" que se han dado en el camino, pero sería injusto no recalcar la cantidad de caras nuevas delante y detrás de la cámara. Los amigos y las experiencias vividas que no fueron pocas. Y una cuesta arriba impresionante hacia el final del año. Hemos llegado, echando por la boca lo poco que quedaba del corazón, sin aliento...Pero hemos llegado.
Ser autocrítico no es plato de buen justo, a veces...bueno, al menos para mí. En este momento, eché la vista atrás a todas las fotos que creía que tenían "algo" que mostrar, que eran importantes para mí y no pude sino mostrar una mueca de las mismas. Sólo salvé unas pocas. Dicen que eso es parte del "crecimiento como fotógrafo". Ver que muchas de las fotos que hiciste en algún momento no te gustan o que las harías de otro modo pasado tiempo pero a estas alturas no estoy tan seguro...¿Hacerlas de otro modo, dices? Si no siento que haya aprendido mucho en todo ese tiempo, ¿cómo las voy a hacer considerablemente diferentes las unas de las otras? ...Realmente me siento disconforme con lo que hecho. Con lo que hago. Es una tortura, ¿lo sabes, no? Supongo que sí...que a ti también te pasa. Es una mierda. A big...big mierda...
Hemos preparado ya las armas para el dos mil dieciséis. Esta vez no habrá deseos y propósitos de Año Nuevo quemados en un papel. No.
Que los hados jueguen con la suerte. Caprichosos son.
martes, 13 de octubre de 2015
FINAL DEL TÚNEL
No sabe que sonido suena más fuerte: si las gotas que caen frente a sus deportivas o el eco de éstas al estrellarse en el suelo. "Plic, plic": caen en esa tubería cerrada, con un solo camino a seguir. Abruptamente, como queriendo abrir un túnel a sus pies tras cada caída, en un goteo que se pierde en el eco. Al pasar bajo la grieta del techo, puede sentir como dos o tres gotas le mojan el brazo y se deslizan hacia las puntas de sus dedos.
Camina sin mirar atrás. Fácil sería hacerlo, pero da pavor encontrarse con los fantasmas pasados ahora que están olvidados y tan lejos de lo que una vez fueron. Sigue la luz que se abre ante sus ojos con la respiración entrecortada, parándose cada ciertos pasos atento a ese ruido que lo acecha a sus espaldas y que intenta congelarle en medio del camino.
El final del túnel está cerca, casi lo toca con la punta de los dedos. Y esa respiración nauseabunda en su nuca sirve para avisarle que aún le persigue y que ya casi lo alcanza. Al final del túnel...al final de él...no hay sino una luz presa entre barrotes, opuesta a cualquier escapatoria.
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