domingo, 22 de enero de 2017

MINI MACROS



La bombilla de mi habitación que es deforme la pobre.



   La parte preferida que me cautiva de una guitarra es la madera. Y sí, ya sé que las guitarras están    hechas en su mayoría de madera, pero concretamente la veta de la madera del mástil...Lo adoro.



Fotografiarle siempre conlleva algún que otro arañazo...pero son de esas cicatrices que llevamos con orgullo.



 Sabia es la savia.
   ¡¡Chistaco!! ¿No? ¡¡¿¿No??!! Vaya...




   "El bello príncipe Felipe rescata a la encantadora Aurora". 
   Versión Park of Quinta de los Molinos patada to dictionary cupofcafeconlechewins.



   Sólo la puntita.



   Floreados y estampados.



   Serán las ganas de llorar, tan cristalinas, las que hacen pender de un hilo a tantas lágrimas perdidas.




   1,2,3...Splash! Si recuerdas esa película, es que ya estás viejo.



   Para enmarcar.



   Nuestro Notre Dame madrileño.

ESCRITO POR UN NIÑO



   Cuando me veo al espejo no sé si veo a un adulto o a un niño. Mi cara ha envejecido. sí. Las arrugas  poco a poco serán unas invitadas a mi casa a las que no podré cerrar las puertas. Entre tanto y aunque nunca me he resistido a madurar, lo que sí reniego es a perder mi vena infantil. La necesito en mi vida y es gran parte de mi personalidad. No se trata de ser el bufón de tu grupo de amigos, sino de saber disfrutar del momento de las bromas más absurdas y sin sentido: de dar una patada a un balón, de descabezar un muñeco, de presentar a Barbie y a Ken o de dar colo un "Pinta y colorea" empezando siempre por los bordes del dibujo.

   No rechazo tener que llevar traje y corbata, pero tan rápido como llegue a casa cambiaré esa careta. Me gusta ser niño, me gusta reírme de mi mismo y por qué no decirlo, también de los demás. Me gustan los mundos fantásticos, donde no tenga miedo a volar. Donde pueda jugar a los videojuegos las horas que quiera hasta caer exhausto de sueño. Donde pueda leer "Cuentos de cinco minutos" por diez minutos más hasta que el libro se me caiga en la cara en armonía con mis párpados y donde tener mi colección de juguetes de Batman y Las Tortuga Ninja expuestos en una estantería para poder mirarlos cada mañana antes de irme a trabajar...Toy Story me hizo mucho daño...

   Pienso y repiendo continuamente en que morimos cuando dejamos al niño que eramos cogiendo polvo en algún rincón de nuestra vida.

   El mío todavía me guía de la mano.

¿QUIÉN DIJO HUMILDAD?


 
   Que yo tengo que crecer: sí. Y literalmente, me gustaría ser un poco más alto. Hubo muy pocos petit suisse en mi infancia y así pasó. Pero realmente me refiero a crecer como fotógrafo: hacer más fotos, tener más ojo artístico, contemplar muchas temáticas nuevas e iluminar sin dudar. Y como no: la humildad. Esa virtud de la que muchos artistas carecen en la era digital.

   Hoy un fotógrafo empezo a hablar conmigo. Todo empezó bien hasta que empezó a alardear de manera negativa sobre su trabajo, elevando sus fotos a la categoría de masterpieces a base de desprestigiar el trabajo de aquellos con los que se comparaba. Mi pacienciómetro estaba subiendo exponencialmente. El súmmum llegó cuando me preguntó por la cámara que yo usaba:

   "Una Canon 600D".

   "Puffff, un poco mierda, ¿no? Yo tengo una 5D, eso sí que es una cámara".

   Mi cerebro cortocircuito. Se me ocurrieron dos opciones. La primera era sonreír falsamente y decir: 

   "No es tan mala cámara, hombre".

  La segunda consistía en sonreír falsamente como en la primera, pero contestar algo ligeramente distinto:

   "Sí, lo es. Pero yo hago mejores fotos con esa cámara que tú con tu 5D".

   Lo que  contesté o no, lo dejo a tu imaginación. Pero la satisfacción que obtuve fue gloriosa. Y que conste en acta: a mí su trabajo no me gusta en demasía como para se dé esos aires de grandeza.

   Sí, soy un borde. Pero al menos hoy, seré un borde feliz.

   "Be water, little photographer".

BARRIDO DE FRÍO



  Después de todo un día fuera de casa, con el móvil off y tras saludar a Olaf en plena era glacial en Madrid, todos teníamos prisa por llegar a casa...Y ya que un compy no me pasó la foto de la niña jugando en bici, me toca salir por ahí a hacer barridos a riesgo de perder los dedos por congelación.

REAL PALACIO



   Unos dicen que los puntos al fondo son manchas en el sensor...

   Otros dicen que son pájaros...

   Yo digo que son murciélagos que vuelan alrededor de Batman haciéndose pasar por una estatua...

   Los que digan que no es Batman, que es una estatua de la Virgen, sólo podré decirle que él es un maestro del disfraz.

EL PEQUEÑO LEO



   Locura de día, estrés, de trabajo, de gente...Menos mal que hemos tenido risas aseguradas preparándonos para cuando venga el pequeño Leo pese a no contar más que con una ventana de luz natural...¿Pa qué un flash? ¿Pa qué?

LA PERSIANA


Cuando me meto a la cama y me arropo, de entre tantas posturas, posicionarme a la derecha es la que más me gusta...no sé. Y los pies, ¡por Dios! ¡Calor por favor! Es asesino notárselos fríos en estas noches heladas. 

   Y empieza el viaje una vez que me quito las gafas: inmersión a ese mundo desnublado con manchas de luz como protagonistas de la historia. Esas manchas borrosas dibujan siluetas rectangulares en mi habitación; la misma que me gusta mirar esperando a que el aburrimiento venga a mí. Luz proyectada a través de la persiana que juega a contar una historia en la pared. Y ésa es otra: intermitente, diferente...Una luz como la cruz verde de una farmacia: se enciende y se apaga en la pared cada mucho tiempo...el mismo que tardo en dormir, acompañándolo de un bostezo. Verde, tintineante y cuya procedencia sigue siendo un misterio por más que busque su origen a través de la ventana.
De entre todas esas rayas abstractas podrás ver un semáforo cambiante, una farola cochambrosa y un rótulo blanco a pie de calle...aunque eres libre de ver lo que quieras. Siempre lo fuiste y ésa es la magia de lo abstracto.

   Y gracias. Gracias por hacerme ver que no estaba tan solo como pensaba. Que no todo lo que tú ves, lo tenía que ver yo.

   Las últimas luchas del día vienen a mi cabeza y me rindo a la abatalla de algunas de ellas. Busco mi interruptor de apagado, es tarde ya. ¿¿Dóndeeeeee diablos está...?? ¡¡Ah, aquí!!

   Buenas noches.