viernes, 13 de enero de 2017

EN LA CUERDA FLOJA


 
Sin un sonido emocionante ni uno estridente. Abajo un vacío circular, de donde tu caída jamás podrías salir. Y de tus otras cinco compañeras, ausentes peor rígidas, adornadas bajo las curvos surcos de una piel de madera.

   Una guitarra, no tiene más. Y como en la fotografía, vamos aprendiendo a pataditas de los demás.

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