Sin un sonido emocionante ni uno estridente. Abajo un vacío circular, de donde tu caída jamás podrías salir. Y de tus otras cinco compañeras, ausentes peor rígidas, adornadas bajo las curvos surcos de una piel de madera.
Una guitarra, no tiene más. Y como en la fotografía, vamos aprendiendo a pataditas de los demás.
Una guitarra, no tiene más. Y como en la fotografía, vamos aprendiendo a pataditas de los demás.

No hay comentarios:
Publicar un comentario